|Sábado, agosto 30, 2014

Preparar a la institución de educación superior para fortalecer la educación técnica profesional y tecnológica  

La determinación de involucrar una institución de educación superior en alianzas que desarrollan su trabajo para contribuir a fortalecer la educación técnica profesional y tecnológica exige rupturas con las tradiciones del sector de la educación superior, requiere una visión de apertura frente a las transformaciones estructurales que devienen del proceso e implica cambios sustanciales en la gestión académico-administrativa y en los modelos pedagógico y los métodos formativos. Es necesario tomar decisiones de carácter político, académico y administrativo.

Compromisos institucionales necesarios

Cuando la institución de educación superior decide participar en una alianza para el fortalecimiento de la formación técnica profesional y tecnológica asume un compromiso activo con el desarrollo y la competitividad regional y nacional, y con los derroteros de las políticas educativas estatales en este campo, orientadas a mejorar la calidad, cobertura, pertinencia y efectividad de la educación técnica profesional y tecnológica.
Es crucial que la dirección de la institución de educación superior (consejo superior, rector y vicerrectores) reconozca la conveniencia y pertinencia de trabajar en una alianza de la que también hacen parte el sector productivo, instituciones de educación media y gobiernos regionales y locales, así como la necesidad de transformar prácticas académicas y administrativas en el horizonte de la formación basada en competencias. De igual forma, garantizar el compromiso de órganos como los consejos directivo y académico.

La participación supone una articulación clara con los planes institucionales, capacidad de ajuste flexible, aceptación por parte de la comunidad universitaria, planificación de recursos, asignación de responsabilidades de implementación y verificación de cumplimiento de cronogramas y objetivos.

Es preciso hacer claridad en relación con el objetivo de los programas diseñados en la medida en que su creación o transformación no responde a pedidos tradicionales del mercado sino a la necesidad de promover una oferta con poca tradición y estructurada en función de los beneficios que generará para la comunidad y para el país.

Es necesaria una determinación manifiesta y sólida por parte de la dirección de la institución, ya que esto facilita la toma de decisiones y da agilidad al desarrollo de los programas, teniendo en cuenta que el proceso exige la implementación de cambios en sus diferentes niveles de gestión.

Resulta importante revisar las normas internas, como por ejemplo el reglamento estudiantil y el sistema de matrículas, para hacer posible la flexibilidad curricular y los cambios académicos y administrativos que demanda la implementación de programas basados en competencias.

Establecer mecanismos apropiados y efectivos de información al interior de las instituciones contribuye a superar las resistencias en relación con la educación técnica profesional y tecnológica que el proceso genera, específicamente entre los docentes y los consejos académicos. La resistencia desaparece en la medida en que hay información, se conoce y profundiza en el tema y se comparten las experiencias que se desarrollan en el ámbito internacional.

Para garantizar la coherencia del proceso de construcción de los programas es importante que todo el equipo que sea designado para trabajar en su desarrollo reciba instrucción sobre la formación por ciclos y basada en competencias.
Es necesario designar un coordinador o representante de la institución ante la alianza con poder de decisión y capaz de apropiarse tanto de los objetivos de la alianza como de los objetivos y expectativas de la institución en relación con la propia alianza.

Objetivos por compartir

El acercamiento de las instituciones de educación superior a las políticas y estrategias nacionales de fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica expresa su decisión de impulsar los siguientes objetivos:

1. Estimular la conformación de alianzas que apoyen y garanticen un proceso de generación de oferta pertinente de calidad y talla mundial de programas técnicos profesionales y tecnológicos con impacto directo sobre el desarrollo de sectores considerados estratégicos para el país.
2. Fomentar la transformación de la educación técnica profesional y tecnológica, mediante la revisión o diseño de currículos, el mejoramiento de los ambientes de enseñanza y aprendizaje, la actualización y formación de los docentes y el fortalecimiento de la capacidad de gestión de los directivos para hacerla más pertinente a las necesidades presentes y futuras del sector productivo y del desarrollo regional, en el marco del Sistema Nacional de Formación para el Trabajo y el Desarrollo Humano.
3. Mejorar la eficiencia interna de las entidades en aspectos como la disminución de las tasas de deserción, reprobación y repitencia, la relación ingreso/graduados y la duración real de los estudios mediante la aplicación de medidas remediales y metodologías de aseguramiento del aprendizaje.
4. Estimular la creación de rutas de formación técnica profesional y tecnológica desde la educación media.

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