|Jueves, septiembre 18, 2014

Conflictos en el aula escolar  

Especialistas proponen estrategias para disminuir los conflictos en la escuela
Los problemas: situaciones para crecer
Ver el conflicto como una forma de aprendizaje, abordar los problemas desde la causa y fomentar espacios para la subjetividad, son algunas de las propuestas.

Por: Nelson Molano

A menudo las instituciones escolares son escenarios de una multiplicidad de conflictos que pueden generar problemas en la convivencia pacífica tanto para padres, maestros, directivos y hasta para los mismos alumnos.

Sin embargo, y a pesar de todos los inconvenientes que puedan producir los conflictos, éstos pueden ser fuente de crecimiento y desarrollo si son asumidos desde una perspectiva reflexiva, con lo que está de acuerdo Alvaro Villabona quien maneja el componente de convivencia escolar y comunitaria en el Ministerio de Educación, cuando dice que “el conflicto es necesario porque nos hace crecer, nos hace razonar, nos hace argumentar y buscar razonamientos del por qué de las acciones”.

Visto de esta manera, el conflicto puede abrir espacios para la convivencia y permite el aprendizaje de todos los involucrados en él, porque posibilita el reconocimiento del otro, facilita el intercambio de ideas, opiniones y la participación de alumnos, maestros y padres de familia.

María Eugenia Romero del IDEP (Instituto para la investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico), menciona como los conflictos pueden ser aprendizajes: “ Es una labor conjunta de todos los que están en el aula, incluyendo a las niñas y niños y es construir en la práctica, en lo que pasa a diario entre maestros, alumnos y padres, reglas de convivencia y tolerancia”.

Desde la raíz
Generalmente, detrás de un problema surgido en los planteles educativos, hay toda una serie de factores de tipo social, económico, cultural y psicológico que hacen parte de la interioridad del estudiante o del docente. Según Alvaro Villabona, del Ministerio de Educación, “el conflicto hay que entenderlo desde quién es el sujeto, el porque lo hizo, posiblemente viene de una familia de maltratantes, con problemas económicos, hay que entender el conflicto desde su raíz”.

Asumir los conflictos en el aula escolar desde el sujeto, desde el reconocimiento de su universo y su individualidad, implica entender a la escuela desde una perspectiva humana, en la cual son importantes los conocimientos pero también los espacios para el afecto, la amistad y para compartir la vida personal tanto del docente, como de las niñas, niños y padres de familia.

Carlos Iván García, investigador educativo de la Universidad Central, afirma, en ese sentido que “hay que entender que en los procesos de subjetivación emergen muchas diferencias de las personas y que en última esas diferencias son el origen de los conflictos, si no hay una mayor consciencia sobre lo subjetivo, es difícil enfrentar los conflictos”.

Las aulas y la participación
Entender los conflictos en los planteles educativos y descifrar las posibles soluciones, implica pensar en dos escenarios: el primero, las aulas escolares con sus prácticas de enseñanza- aprendizaje y el segundo, los distintos espacios de participación de la escuela.

Referente al primer escenario, Carlos Valderrama, Investigador de la Universidad Central, dice que la propuesta que se construya debe evaluar las pedagogías tradicionales, que en ocasiones desconocen el saber del estudiante, ignoran las vivencias personales cotidianas de éstos, legitiman como válido solamente el saber de los adultos, y no permiten un diálogo horizontal de distinto orden, ni la expresión de las subjetividades y de la diversidad de ellas

El segundo espacio es la participación, generalmente, no tener en cuenta la opinión y los puntos de vista de los estudiantes y restringir su papel en los espacios de toma de decisiones origina problemas. Carlos Valderrama dice al respecto, “es necesario resignificar tanto los espacios de participación previstos por la normatividad -personería, gobierno escolar, etc.- y hacerlos realmente efectivos como lugares de resolución de conflictos, de gestión de ideas y propuestas que impliquen construcción de comunidad, como también resignificar aquellos otros extracurriculares -grupos de danzas, de teatro, radio y periódico escolar, etc.- en torno de los cuales se puede aprender a construir un proyecto común, una forma consensual, dialógica de vivir juntos.

Yo negocio, tú medias, nosotros comprendemos
El negociar y mediar son dos estrategias que se pueden utilizar a la hora de resolver situaciones conflictivas en el aula, porque permiten comprender, compartir, respetar al otro y defender las opiniones propias de una manera pacífica.

Alvaro Villabona explica cómo se pueden implementar estas dos estrategias “La negociación es lo que usted quiere y yo quiero y a través de esos razonamientos llegamos a un acuerdo que lo beneficie a usted y me beneficie a mí, en esa medida se construye una política no de lo particular sino de lo común. En cuanto a la mediación es cuando ni usted ni yo nos ponemos de acuerdo, traemos a un tercero; esa persona tampoco toma decisiones, lo que hace es dar una recomendación, y es a partir de ellas que usted y yo volvemos a negociar

Antes de sentarse a negociar o de actuar como mediador, los participantes en un conflicto podrían tener en cuenta algunas recomendaciones dadas por Rafael Marroquín, Coordinador de la Oficina de Derechos de los Jóvenes de la Fundación Cepecs (Centro de Promoción Ecuménica y Social), “ reconocer al otro, aceptar sus intereses, implica dialogar y buscar formas distintas de resolución. Para intervenir en un conflicto de forma cooperada, se requiere desarrollar habilidades personales como: tener una mentalidad abierta, ser flexible, tener un pensamiento complejo, ponerse en los zapatos del otro, poder reconocer las diferencias, no valorar a las personas desde mis prejuicios sino reconocerlas como sujetos válidos”

Aunque existen muchas formas de tratar un conflicto no hay que olvidar que cada uno merece un manejo especial. En conclusión, cada conflicto tiene su origen, por lo tanto no hay que olvidar que antes de enfrentarlo es importante analizar su raíz e integrar a todos los actores que en él intervienen para así dar una solución que beneficie a todos.

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