|Miércoles, octubre 22, 2014

Trabajo Productivo e Improductivo  

La distinción entre lo productivo y lo improductivo fue planteada en el último tercio del siglo XVIII por los economistas franceses de la escuela fisiocrática que postularon la productividad exclusiva de la agricultura. Sólo la agricultura, afirmaban los fisiócratas, era inherentemente capaz de generar un excedente por encima de los costes necesarios, es decir, un producto neto. Las manufacturas y el comercio no eran productivos en este sentido. Los economistas clásicos rechazaron este criterio. Sin embargo, algunos de ellos (Smith, Malthus y John Stuart Mill) intentaron aclarar la cuestión ya que pensaban que era importante para determinar los factores de los que dependía el crecimiento económico.

Adam Smith aplicó la distinción entre lo productivo e improductivo al trabajo. J. S. Mill, por su parte, extendió la distinción al consumo y diferenció entre consumo productivo e improductivo. En ambos casos, la importancia de la distinción estaba en su relación con la visión que tenían estos autores del progreso económico.

Marx fue el último economista importante de la época clásica que mantuvo la distinción entre lo productivo y lo improductivo. Para él, el trabajo (el de los obreros) era el único factor productivo, la única fuente de todo el valor generado en la economía.190 Después de Marx, el debate sobre lo productivo e improductivo prácticamente desapareció de la ciencia económica.

Este capítulo se inicia con el análisis de la distinción smithiana entre trabajo productivo e improductivo que fue aceptada, en términos generales, por los principales economistas clásicos. Posteriormente, se exponen las opiniones de Say y McCulloch, quienes pusieron reparos a la distinción de Smith. Finalmente, en el último apartado, se exponen las aclaraciones de J. S. Mill sobre esta cuestión, así como la distinción que este autor plantea entre consumo productivo e improductivo.

1. La distinción de Adam Smith

Como se adelantó en el capítulo anterior, la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo de Smith está estrechamente relacionada con su visión del crecimiento económico. Smith identifica al número relativo de trabajadores productivos como el segundo factor determinante, después de la división del trabajo, del progreso económico de un país.

Para Smith el trabajo productivo es el que añade valor al objeto al que se incorpora y resulta en una mercancía, fundamentalmente tangible y almacenable, con algún valor de mercado. En sus propios términos, el trabajo productivo “añade valor al objeto en que se emplea [...] se incorpora y realiza en algún objeto concreto o mercancía vendible, que dura algún tiempo tras la finalización del trabajo. En cierta forma es como una cantidad de trabajo almacenada y conservada para su empleo cuando se necesite para alguna ocasión. Posteriormente, este objeto, o lo que es lo mismo, el precio de tal objeto, puede poner en funcionamiento una cantidad de trabajo igual a la que originariamente lo produjo.” 191

Smith toma como ejemplo de esta clase de trabajo el que realizan los obreros de las manufacturas y lo contrasta con el trabajo de los sirvientes domésticos. El trabajo del sirviente doméstico, afirma Smith, “no añade valor a nada [...] no se incorpora ni realiza en ninguna mercancía vendible u objeto específico. Sus servicios perecen, por lo general, en el mismo instante de su ejecución, y raramente dejan tras ellos huella o valor alguno por los que se pueda conseguir, posteriormente, una misma cantidad de servicios.” 192 Es decir, el trabajo improductivo es el que genera servicios intangibles, que no añaden valor directamente y que, difícilmente, se pueden almacenar.193

De acuerdo con lo anterior podría esperarse que para Smith todo trabajo dedicado a los servicios fuese improductivo, pero no es así. Smith excluye de esta categoría a los comerciantes e intermediarios, aunque mantiene en ella a los burócratas y también a los médicos, abogados, hombres de letras y a los artistas en general. Las actividades comerciales, según Smith, añaden valor a los inputs recibidos mientras que, por ejemplo, “[...] todos los funcionarios, tanto de justicia como de guerra que sirven (al soberano), y todo el ejército y la marina, son trabajadores improductivos, [...] sus servicios no producen nada por lo que se pueda conseguir una misma cantidad de servicios.” 194

Smith se encarga de dejar claro sin embargo que los trabajadores improductivos, tienen un cierto valor y merecen también una recompensa. Los salarios de los trabajadores improductivos no provienen, según Smith, del valor generado por ellos mismos sino de los ingresos de las personas que los emplean. Estos ingresos a su vez pueden ser el resultado de una contribución productiva a la economía, o bien, pueden ser una participación en el excedente generado por otros factores que sí son productivos.

La distinción smithiana entre las dos clases de trabajo resulta hoy bastante arbitraria. No se puede seguir a Smith en limitar el calificativo de productivo de la forma en que lo hizo. Sin embargo, para él, tenía un significado claro y no carecía de sentido. Al definir el trabajo productivo, Smith trataba de delimitar las actividades que estimulan la acumulación de capital y el progreso económico. En realidad, lo que trataba de establecer era que cuanto mayor fuese la proporción de la fuerza de trabajo que se empleaba en dichas actividades, mayor sería la capacidad de crecimiento de la economía. El trabajo improductivo era el que se empleaba en actividades que no contribuían directamente al crecimiento. Para Smith, estas actividades eran, fundamentalmente, los servicios.

Es admisible afirmar que no todas las actividades estimulan igualmente el crecimiento económico. No obstante, es difícil delimitar con claridad cuáles son las actividades productivas en este sentido, debido a la falta de información, por lo que sería aventurado hacer afirmaciones generales sobre esta cuestión. Esta es, probablemente, la razón por la que el debate sobre el significado de lo productivo y lo improductivo ha desaparecido de la ciencia económica.

Adam Smith sin embargo, estableció una jerarquía de sectores según la importancia de la contribución de cada uno al crecimiento económico. En el capítulo 5 del libro segundo titulado “Sobre los diferentes empleos de los capitales” Smith señala que los capitales pueden ser empleados en la agricultura, las manufacturas, el comercio mayorista y el comercio minorista, y establece, más adelante, un ranking de estos sectores según su contribución al crecimiento. Al parecer el criterio sobre el que basa la ordenación es el número de trabajadores productivos que pone en movimiento cada unidad de capital empleada en cada sector; esto es, el inverso de la relación capitaltrabajo de cada sector. Un sector es tanto más productivo (y contribuiría en mayor medida al crecimiento económico) cuanto menor sea su relación capital-trabajo.

Smith sitúa a la agricultura en la cabeza de la lista. Para él, “el capital del agricultor pone en funcionamiento mucho más trabajo productivo que cualquier otro capital del mismo tamaño. De todas las formas en que un capital se puede emplear la agricultura es sin duda la más ventajosa para la sociedad.”195 Después viene la industria manufacturera, y a continuación el comercio al por mayor. La actividad menos productiva de todas era el comercio al por menor. Fuera de esta escala se encontraban todas las actividades que emplean trabajo improductivo. En definitiva, parece ser que, para Smith por lo menos, la distinción entre trabajo productivo e improductivo era una cuestión de grado. Y si se está dispuesto a distinguir entre actividades más y menos productivas, parece también plausible afirmar que algunas actividades no son productivas en absoluto.

2. Las opiniones de Say y McCulloch

Algunos autores clásicos posteriores a Smith criticaron la distinción smithiana entre trabajo productivo y trabajo improductivo.


  • 190 Esta idea constituye la base sobre la que Marx asienta su doctrina de la plusvalía que, a su vez, es el fundamento de su teoría de la explotación. Esta teoría será objeto de análisis en el capítulo siguiente.
  • 191 A. Smith, La Riqueza de las Naciones, op. cit., vol. I, libro segundo, capítulo 3, p. 387. 192 Ibídem, p. 387.
  • 193 H. Myint, sostiene en su libro Theories of Welfare Economics (1948) que en estos pasajes de Smith se pueden encontrar dos versiones diferentes del concepto de trabajo productivo (y, por tanto, del concepto de trabajo improductivo). La primera es la versión almacenamiento, y se deduce de la referencia de Smith a que el trabajo productivo “se incorpora y realiza en algún objeto concreto o mercancía vendible, que dura algún tiempo tras la finalización del trabajo.” La segunda es la versión valor, según la cual el trabajo productivo produce artículos que “posteriormente, [...] pueden poner en funcionamiento una cantidad de trabajo igual a la que originariamente los produjo” (Citado por M. Blaug, Teoría Económica de Ricardo, op. cit., p. 144).
  • 194 Smith, La Riqueza de las Naciones, op. cit., vol. I, p. 388.
  • 195 Ibídem, pp. 418-19.
  • 196 J. B. Say, Tratado de Economía Política, op. cit., pp. 46-47.

 

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