|Jueves, septiembre 18, 2014

El Banco Mundial Insiste en Liberalizar las Economías  

Carolina Villalba

El Banco Mundial conjuntamente con la Corporación Financiera Internacional presentaron la edición para el 2007 de “Haciendo negocios: cómo reformar”. Ese reporte ofrece sus miradas sobre las facilidades y dificultades para realizar negocios en 175 países. El documento busca apoyar e incentivar las reformas de mercado clásicas y elogia a aquellos países que han aceptado liberalizar sus economías y que han creado un marco legal estable para las inversiones locales e internacionales.

Según el Banco, el propósito es “inspirar la competencia”, en la cual se descarta que los países deben aprender de las mejores prácticas internacionales y deben asignarle prioridad a este tipo de reformas. Sin embargo, desde la otra vereda se alega que el documento es una forma más del Banco Mundial para promover medidas ortodoxas como la liberalización comercial y la flexibilización laboral, entre otras.

La construcción del ranking se realizó a partir de diez categorías que influyen sobre la dificultad para hacer negocios. Ellas son: Apertura de una Empresa, Manejo de Licencias, Contrato de Trabajadores, Registro de la Propiedad, Obtención de Créditos, Protección a los Inversores, Pago de Impuestos, Comercio Transfronterizo, Cumplimiento de Contratos y Cierre de una Empresa.

Este año es Singapur quien parece haber hecho bien los deberes en materia de reformas para atraer inversiones, ya que se queda con el primer puesto desplazando luego de dos años a Nueva Zelanda al segundo.

En lo que le toca a América Latina, según este estudio es una de las regiones peores posicionadas ya que ha descendido desde el tercer puesto al quinto, tan sólo por encima de Asia Oriental y Asia Meridional. En este sentido, el informe considera como los más grandes obstáculos en América Latina la lentitud de los procedimientos judiciales y los complicados y altos sistemas tributarios. Además, ve como una gran dificultad el hecho de que las empresas tienen muy poca capacidad de modificar el horario de trabajo de los empleados ya que, para ellas, eso les impone bastante rigidez y costos.

El primer país del ranking, Singapur, es donde es más fácil hacer negocios, esto es, donde la flexibilidad es mayor y las trabas son menores. Entre los de América Latina, Puerto Rico es el mejor posicionado, ya que aparece en el puesto 19 del ranking. Un capítulo aparte merecen las muy bajas posiciones de dos grandes latinoamericanos, Brasil (121) y Venezuela (164). En relación a Brasil, el informe dice que a pesar de que inició reformas el pasado año para mejorar el clima de inversión como, por ejemplo, mejoras en el cumplimiento de contratos, éstas aún no son percibidas como suficientes.

En cambio, en el caso venezolano, el Banco Mundial se queja de que su presidente intente imponer un proyecto político que este organismo no avala. Según este estudio, Venezuela es hoy uno de los países que ofrece menos incentivos para hacer negocios, además de ser el quinto país del mundo con la economía más controlada. El organismo ubica a Venezuela en el último lugar entre los países latinoamericanos.

La mismas consideraciones se realizan en torno a Bolivia que ha descendido del puesto 126 al 131. Según el informe ambos países se han resistido a la tendencia mundial de generar las mejores condiciones para el desarrollo empresarial; el informe establece que las dos economías se han empeñado en obstaculizar a los capitales que, según el organismo, puedan generar empleo. Sin embargo, nada se dice sobre la posibilidad de que dicho empleo sea productivo. Si bien la creación de empleo sin duda requiere de un entorno macroeconómico favorable para los emprendimientos empresariales, la inversión por sí sola no es suficiente para solucionar ese tipo de problemas.

Aunque en países como Venezuela y especialmente Bolivia son reales algunas dificultades para cumplir contratos y algunas normas, la posición del Banco Mundial tiene un cierto “aroma” de ataque política, ya que sobre todo el gobierno del venezolano Hugo Chávez, y en algo el de Evo Morales, tienen contenciosos con Estados Unidos y la Unión Europea. Un ejemplo de ello son las sucesivas disputas del gobierno boliviano con varias empresas extranjeras. De esta forma, parecería que se cuelan temas de política internacional y relaciones económicas internacionales en el armado del informe.

El documento también presenta a los diez países que realizaron más reformas durante 2005/06, de los cuales tres son Latinoamericanos: México en el tercer lugar, Perú en el quinto y Guatemala en el octavo. Según el documento, existen cuatro pasos para una reforma exitosa: comenzar por reformas que no incluyan cambios legislativos, reducir el número de burócratas con que los empresarios deben interactuar, utilizar formularios de publicación estándares, por último advierte que cada frustración de las empresas provienen de cómo se administran las regulaciones.

Según la visión del Banco Mundial, los más reformadores son aquellos gobiernos que cumplen con todas las solicitudes de los inversores extranjeros. O sea, aquellos que simplificaron las regulaciones al sector privado, que les aliviaron la carga fiscal, mejorado el acceso al crédito y que han reducido los costos para exportar e importar.

El país número uno en realizar las reformas solicitadas por los inversionistas, Georgia, es felicitado por los autores del documento ya que ha reducido el monto del capital para iniciar una empresa al mínimo requerido, ha acelerado los procedimientos aduaneros, de licencias y judiciales y, por sobre todo, flexibilizó las leyes laborales.

Todo lo anterior demuestra que el informe parece mas interesado en asegurar un cierto tipo de negocios, ligado al comercio exterior, y globalizado, que en la performance de empresas nacionales vinculadas a mercados internos. El énfasis en desregular y liberalizar parece más sacado de las metas comerciales propuestas por Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, que por lo general son utilizados como instrumento de política exterior por parte de EE.UU., que en atender las demandas de desarrollo nacional. Hacer “buenos negocios” en la perspectiva del Banco Mundial, no implica hacer “negocios correctos”, y esta es una diferencia que este banco no comprende.

Publicado en el No 15, de “Peripecias”, semanario latinoamericano de análisis

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