|Miércoles, octubre 22, 2014

Política Económica del Comercio Internacional  

Existen motivos económicos y políticos de los gobiernos de todos los países para intervenir en el comercio internacional. La intervención gubernamental consiste generalmente, en restringir la importación de determinados bienes y servicios, al mismo tiempo, que adoptar medidas que promuevan las exportaciones; el objetivo final es la protección de los productores nacionales y los puestos de trabajo de la competencia foránea.

Instrumentos de las políticas comerciales

Existen siete instrumentos principales para las políticas comerciales: los aranceles, los subsidios, las cuotas de importación, la limitación voluntaria de las exportaciones, los requisitos de contenido local, las políticas administrativas y las tarifas contra el dumping.

Un arancel es un impuesto a las importaciones o a las exportaciones; existen dos clases de aranceles: los específicos que se cobran como cargo fijo por cada unidad de un bien importado, y los ad valorem que se determinan como proporción del valor del artículo importado.

El propósito principal de los aranceles es la protección a los productores internos de la competencia extranjera al aumentar el precio de los bienes importados.

Además, los aranceles generan ingresos para el gobierno; los más perjudicados por esta política son los consumidores debido a que deben pagar precios más altos por ciertas importaciones; la economía mundial también se ve afectada debido a que la eficiencia general de los mercados se reduce con los aranceles porque las empresas nacionales prefieren producir en el país, bienes que probablemente serían producidos con mayor eficiencia en el extranjero, es decir, existe un aprovechamiento ineficiente de los recursos.

La modalidad de aranceles a las exportaciones no es tan común, la idea fundamental radica en que éstos incrementan los ingresos del gobierno, otras veces, existen razones políticas para reducir las exportaciones de cierto sector de la economía.

Un subsidio es un pago del gobierno a un productor nacional. Existen muchas formas de subsidio: las ayudas en efectivo, los préstamos blandos, las facilidades fiscales y la participación del capital público en empresas privadas.

Los subsidios son una forma de reducir los costos de producción de las empresas, que a su vez, les sirven para competir contra las importaciones foráneas y para ganar mercados de exportación.

Las principales ganancias de este instrumento son para los productores del país, cuya competitividad internacional aumenta; además, los subsidios ayudan a que las empresas nacionales tengan una posición dominante en los sectores en los que las economías de escala son importantes y cuando el mercado mundial da cabida a pocas empresas; en otras palabras, los subsidios ayudan a una empresa a conseguir las ventajas de entrar primero en un nuevo sector.

Al aumentar la productividad de las empresas nacionales, la economía del país también resulta beneficiada debido a los empleos e impuestos sobre la renta que se derivan de los resultados positivos. En la práctica, muchos subsidios no son tan útiles para incrementar la competitividad de los productores nacionales sino que protegen a los ineficientes y fomentan los excesos de producción.

Un ejemplo claro de lo anterior son los subsidios agrícolas, debido a que éstos muchas veces impiden que los agricultores ineficientes salgan del mercado, alientan a los países a generar excesos de los productos agrícolas muy subsidiados, estimulan a los países a cultivar productos que se cultivan e importan a menor costo de otros países, y por ende, reducen el comercio internacional de productos agrícolas.

Una cuota de importación es una restricción directa a la cantidad de un bien que puede importarse a un país. Por lo general, esta restricción se opera con la expedición de licencias de importación a grupos de particulares o empresas.

Existe un híbrido común entre las cuotas y los aranceles, conocido como el arancel-cuota en el que se aplica un arancel más bajo a las importaciones que no superan cierta cuota, lo que no sucede con las que la superan.

La variante de la cuota de importación es la limitación voluntaria de las exportaciones (LVE), que es una cuota al comercio impuesta por el país exportador, por lo general, a solicitud del gobierno del país importador. Los productores extranjeros aceptan las LVE porque temen que de no aceptarlas ocurran como represalias aranceles o cuotas más dañinas.

Como ocurre con todos los instrumentos de las políticas comerciales, las cuotas y las LVE no benefician a los consumidores debido a que incrementan el precio de los bienes importados, benefician a los productores porque limitan la competencia foránea y además, si un sector interno no tiene la capacidad para satisfacer la demanda, una cuota de importación aumenta los precios tanto del bien importado, como del que se produce en el país.

Las utilidades adicionales que perciben los productores cuando la oferta se limita artificialmente mediante una cuota de importación se conocen como las rentas de las cuotas. Como los precios de los bienes se incrementan, los sectores presionan al gobierno para poder mantener dichas utilidades.

Un requisito de contenido local es la obligación de que una fracción específica de un bien se produzca dentro de país. Este requisito se expresa en términos físicos, es decir, un porcentaje determinado y puntual de cierto artículo debe fabricarse dentro del país.

Esta herramienta es utilizada sobretodo en países desarrollados que buscan la manufactura local de algunos componentes, proteger sus fuentes de trabajo e industrias de la competencia foránea.

Las políticas informales o administrativas son reglas burocráticas que dificultan la entrada de las importaciones a un país. Por ejemplo, a Japón, Holanda no exporta tulipanes debido a que los inspectores de aduanas revisan cada bulbo partiéndolo verticalmente por la mitad. Como las anteriores políticas, los instrumentos administrativos benefician a los productores y perjudican a los consumidores, a los que se les niega el acceso a productos extranjeros de mayor calidad.

Por último se encuentran las políticas contra el dumping, que se define como la venta de bienes en un mercado extranjero a un menor precio de lo que cuesta producirlos, o como la venta de bienes en un mercado extranjero en menos del valor “justo”.

Parte del dumping puede ser resultado de los depredadores, que son los productores que aprovechan las utilidades sustanciales de sus mercados nacionales para, subsidiar los precios en un mercado extranjero, con la idea de sacar de ese mercado a los competidores locales.

Las políticas contra el dumping pretenden castigar a las empresas extranjeras que se dedican a esta práctica, para proteger a los productores nacionales de la competencia extranjera injusta. Estas políticas incluyen unos aranceles compensatorios que pueden ser cuantiosos y estar vigentes hasta cinco años.

Defensa de la intervención gubernamental

Los argumentos a favor de la intervención por parte del gobierno siguen dos vías: la de corte político y la de corte económico. Los argumentos políticos buscan proteger intereses de ciertos grupos de una nación (productores) a expensas de los consumidores. Los argumentos económicos pretenden incrementar la riqueza total de una nación y el beneficio tanto de productores como de consumidores.

Los argumentos políticos a favor de la intervención son: en primer lugar, la protección de empleos e industrias, en segundo lugar, la protección de la seguridad nacional que se refiere que a veces los países advierten que es necesario proteger ciertas industrias porque son importantes para la seguridad de la nación, generalmente, estos se relacionan con la defesa.

En tercer lugar están las represalias que son utilizadas como herramienta de negociación para abrir mercados extranjeros, ésta es una medida riesgosa porque de ser aceptada puede liberalizar el comercio y producir ganancias económicas pero de no serlo, el otro país puede responder con nuevas represalias que afecten a los dos países de manera negativa.

En cuarto lugar se encuentra el argumento de la protección a los consumidores que busca resguardar al público de productos “inseguros” como armas o sustancias químicas inapropiadas.

En quinto lugar se encuentra el fortalecimiento de los objetivos de política exterior, en el cual mediante restricciones comerciales, los países pueden castigar a los “estados delincuentes” que no obedecen las leyes o normas internacionales.

Por último, la protección de los derechos humanos es otro argumento político que busca resguardar estos derechos como elementos importantes de una política exterior y de comercio con otros países.

En cuanto a los argumentos económicos a favor de la intervención gubernamental se encuentran:

El argumento de la industria infante que consiste en apoyar a las industrias nuevas temporalmente, hasta que crezcan lo suficiente y puedan enfrentar a la competencia internacional.

El argumento de la industria infante se basa en la suposición de que las empresas son incapaces de hacer inversiones eficientes de largo plazo con dinero prestado de los mercados de capital nacionales o internacionales; por lo tanto, el respaldo financiero temporal a las empresas de países con una ventaja comparativa potencial tiene un incentivo para soportar las pérdidas iniciales con el fin de hacer ganancias a largo plazo.

La nueva teoría de comercio afirma que en industrias en las que existen economías de escala sustanciales significa que el mercado mundial sólo será rentable para pocas empresas, los países predominan en la exportación de ciertos productos simplemente porque tuvieron empresas que materializaron las ventajas de moverse primero.

El argumento de las políticas estratégicas de comercio se compone de dos explicaciones: en primer lugar, afirma que con las acciones apropiadas, un gobierno aumenta el ingreso nacional si de alguna manera se asegura que las empresas que se apropian de las ventajas de actuar primero son nacionales y no extranjeras. En segundo lugar, a un gobierno le conviene intervenir en una industria si de esta forma ayuda a las empresas nacionales a superar las barreras de entrada creadas por las empresas extranjeras que ya cosecharon las ventajas del que actúa primero.

Como conclusión, de ser estos argumentos correctos, el gobierno tiene muchas razones para intervenir en el comercio internacional. Para esto, debe escoger tecnologías importantes y otorgar subsidios al desarrollo de las mismas; con esto, las empresas podrán competir en el extranjero de manera eficiente y beneficiosa para ellas y para la nación. Además, podrá lograrse que las empresas puedan superar las ventajas del que actúa primero y establecerse como competidores viables en el comercio internacional.

Defensa del libre comercio

Muchas de las teorías acerca de las políticas estratégicas de comercio a favor de la intervención gubernamental parecen atractivas, pero en la práctica no siempre son viables; como respuesta surge la nueva defensa del libre comercio que afirma dos supuestos básicos: las represalias y la guerra comercial y las políticas internas.

Krugman afirma que las políticas estratégicas de comercio dirigidas a conferir a las empresas nacionales una posición estratégica en una industria global es una medida de mal vecino que fomenta en ingreso nacional a expensas de otros países.

Por lo tanto, un país que utiliza dichas políticas se expone a represalias por parte de los otros; muchas veces esto puede generar guerras comerciales entre dos o más gobiernos intervencionistas que afecta a todos los países involucrados.

Otro punto indiscutible es que los gobiernos no siempre actúan a favor del interés nacional, sino que están influenciados por importantes grupos de interés político cuya finalidad no es la de mejorar y favorecer el comercio internacional del país.

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