LEY 23 DE 1981
(18 de febrero)
por la cual se dictan Normas en Materia de Ética Médica
EL CONGRESO DE COLOMBIA
DECRETA
TITULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPITULO I
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
ARTICULO 1. La siguiente declaración de principios
constituye el fundamento esencial para el desarrollo de las normas sobre Ética Médica.
- La medicina es una profesión que tiene como fin cuidar de la salud del hombre y
propender por la prevención de las enfermedades, el perfeccionamiento de la especie
humana y el mejoramiento de los patrones de vida de la colectividad, sin distingos de
nacionalidad, ni de orden económico social, racial, político o religioso. El
respeto por la vida y los fueros de la persona humana constituye su esencia espiritual.
Por consiguiente, el ejercicio de la medicina tiene implicaciones humanísticas que le son
inherentes.
- El hombre es una unidad síquica y somática, sometido a variadas influencias externas.
El método clínico puede explorarlo como tal, merced a sus propios recursos, a la
aplicación del método científico natural que le sirve de base, y a los elementos que
las ciencias y la técnica ponen a su disposición
En consecuencia, el médico debe considerar y estudiar al paciente,
como persona que es, en relación con su entorno, con el fin de diagnosticar la enfermedad
y sus características individuales y ambientales, y adoptar las medidas, curativas y de
rehabilitación correspondientes. Si así procede, a sabiendas podrá hacer contribuciones
a la ciencia de la salud, a través de la práctica cotidiana de su profesión.
Tanto la sencilla investigación científica antes señalada, como en la que se lleve a
cabo con fines específicos y propósitos deliberados, por más compleja que ella sea, el
médico se ajustará a los principios metodológicos y éticos que salvaguardan los
intereses de la ciencia y los derechos de la persona, protegiéndola del sufrimiento y
manteniendo incólume su integridad.
La relación médico paciente es elemento primordial en la práctica médica.
Para que dicha relación tenga pleno éxito, debe fundarse en un compromiso responsable,
leal y auténtico, el cual impone la más estricta reserva profesional.
Conforme con la tradición secular, el médico está obligado a transmitir conocimientos
al tiempo que ejerce la profesión, con miras a preservar la salud de las personas y de la
comunidad.Cuando quiera que sea llamado a dirigir instituciones para la
enseñanza de la medicina o a regentar cátedras en las mismas, se someterá a las normas
legales y reglamentarias sobre la materia, así como a los dictados de la ciencia, a los
principios pedagógicos y a la ética profesional.
El médico es auxiliar de la justicia en los casos que señala la ley, ora como
funcionario público, ora como perito expresamente designado para ello. En una u otra
condición, el médico cumplirá su deber teniendo en cuenta las altas miras de su
profesión, la importancia de la tarea que la sociedad le encomienda como experto y la
búsqueda de la verdad y solo la verdad.
El médico tiene derecho a recibir remuneración por su trabajo, la cual constituye su
medio normal de subsistencia. Es entendido que el trabajo o servicio del médico solo lo
beneficiará a él y a quien lo reciba. Nunca, a terceras personas que pretendan
explotarlo comercial o políticamente.
Cuando el médico emprenda acciones reivindicatorias en comunidad, por razones
salariales u otras, tales acciones no podrán poner en peligro la vida de los asociados.
El médico, por la función social que implica el ejercicio de su profesión, está
obligado a sujetar su conducta pública y privada a los más elevados preceptos de la
moral universal.
Los principios éticos que rigen la conducta profesional de los médicos, no se
diferencian sustancialmente de los que regulan la de otros miembros de la sociedad. Se
distinguen sí por las implicaciones humanísticas anteriormente indicadas. La presente
ley comprende el conjunto de normas permanentes sobre ética médica a que debe ceñirse
el ejercicio de la medicina en Colombia.


