Desafíos y oportunidades para el futuro
La perspectiva a largo plazo para la farmacología crónica en el estado postmenopáusico
parece prometedora. Los estudios
clínicos aleatorizados que se están realizando nos proporcionarán una mayor
comprensión de los beneficios y desventajas de la
TRH crónica a lo largo de los próximos 5 a 10 años. Es factible que los índices
globales de prescripción y cumplimiento al
tratamiento mejoren, dependiendo de los resultados de estos estudios, ya que tanto la
paciente como el médico entenderán
mejor la relación entre riesgo y beneficio de la TRH.
No obstante, existe la posibilidad de que la relación entre riesgo y beneficio para la
TRH, como se está estudiando en el
Women's Health Initiative (terapia combinada continua), no sea la adecuada para justificar
su uso difundido en mujeres
postmenopáusicas con útero intacto. Esta posibilidad ha impulsado la búsqueda de
estrógenos mejorados que eliminen la
necesidad de la inclusión de progestinas durante la terapia estrogénica. Una novedosa
clase de compuestos descritos aquí, los
MSRE, parece representar una promesa en este sentido. Las alternativas para el uso de
estrógenos no selectivos tradicionales
en la terapia postmenopáusica se han convertido en una posibilidad real, y el raloxifeno
es el primer ejemplo de un MSRE que
manifiesta la selectividad apropiada por el hueso y el metabolismo del colesterol frente
al útero en extensos estudios preclínicos
y clínicos iniciales.
No obstante, falta contestar importantes interrogantes antes de que los MSRE se consideren
como una alternativa viable para
la TRH o la TRE. Ante todo será preciso establecer su eficacia clínica con respecto a la
conservación del hueso y a la
enfermedad cardiovascular. Como el estudio clínico de eventos cardiovasculares requiere
trabajos prolongados, y como no
está claro qué mecanismo(s) preciso(s) explica(n) el beneficio cardiovascular
("cardioprotección") del estrógeno, también
resultarán de gran importancia los datos iniciales en relación con los efectos de los
fármacos sobre los factores de riesgo
cardiovascular y la aterosclerosis subclínica. También es necesario analizar la eficacia
con respecto al alivio de los síntomas
perimenopáusicos, tales como la inestabilidad vasomotora. Además de la demostración de
la eficacia, será importante realizar
estudios de seguridad a largo plazo, particularmente con respecto al tejido uterino, para
establecer una mejoría en la relación
entre riesgo y beneficio en la terapia estrogénica. Así pues, quedan por realizar
extensos estudios clínicos con el objeto de
determinar si algún miembro de la clase de los MSRE va a manifestar un perfil clínico
global que se aproxime al estrógeno ideal
para la prevención y tratamiento de las complicaciones postmenopáusicas en las mujeres.
Casi todos los estudios clínicos mencionados implican un marco de tiempo crónico (entre
3 y 10 años), extensos grupos de
pacientes e importantes inversiones financieras. En consecuencia, se requieren
proporciones sustanciales de recursos y un
riesgo financiero significativo para el desarrollo de un estrógeno mejorado como lo
sería un MSRE. No obstante, dada la
importancia de la condición postmenopáusica como factor de riesgo que afecta a la salud
de la mujer, además de los
inconvenientes conocidos y potenciales de la terapia existente, la balanza se inclina de
manera tal que nos indica que debemos
proceder de manera expedita a satisfacer esta importante necesidad médica.
Raymond F. Kauffman & Col.
Moduladores Selectivos de los Receptores de Estrógeno
Rev. Col. de Menop. - Vol. 4 No. 2 - 1998
1 Con permiso de los autores. Aparecido en Drug News 8 perspectives 1995; 8: 531-539.
* Raymond F Kauffman, Ph.D., is Senior Research Scientist in the Cardiovascular Research
Division and Henry U. Bryant,
Ph.D., is Research Scientist in the Endocrinology Research Division, Lilly Research
Laboratories, Eli Lilly and Co., Lilly
Corporate Center Indianapolis, Indiana 46285, U.S.A.
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