AÑO 3 – NÚMERO 3 – Segundo semestre 2008 Bogotá, D.C., República de Colombia

 

RESEÑA BIBLIOGRAFICA

UN ESCRITO DE JAIME BETANCUR CUARTAS

 

PREÁMBULO DE LA CONSTITUCIÓN

DECRETA

 

La Constitución Política de Colombia es la de 1886, con las reformas de carácter permanente, introducidas hasta el Acto Legislativo número 1 de 1947 inclusive, y con las siguientes modificaciones:…”.

 

S egún el Diccionario Manuel Sopena PREAM BULO es “prefacción, exordio, prólogo, advertencia previa, digresión o rodeo antes de entrar en materia”. El transcrito anterior contiene el enunciado de unos principios o valores cuya realización desea el constituyente, por medio de los derechos y deberes que en la Carta Constitucional establece para las personas y el Estado, así como en los mecanismos creados para garantizar el cumplimiento de esos propósitos. La Constitución es la máxima expresión del derecho político de un Estado, y su contenido acusa qué clase de filosofía acerca del orden social se ha adoptado.

 

E n el fondo, en esta cuestión, lo que se trata también de precisar, es el origen del poder civil, la emanación del principio de autoridad, tema sobre el cual ha sido prolífica la literatura jurídica.

 

Hay una tendencia de apreciación puramente TEOLOGICA, que invoca a Dios como fuente de toda autoridad, en abstracto, y deja a cada sociedad la facultad de escoger el sistema para organizar su ordenamiento jurídico, la persona que lo realizará y el modo de hacerlo. Nuestras Constituciones han seguido este criterio, con excepción de la Constitución de 1863.

 

La Declaración Francesa de los Derechos del Hombre, 1789: “La Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes Derechos del Hombre y del ciudadano”.

 

En el Acta de Independencia de los Estados Unidos de América del Norte se invocó al Supremo Juez.

 

La Confederación Suiza inicia su Constitución: “En nombre de Dios Todopoderoso”.

 

La Constitución de Cundinamarca de 1811 no tiene preámbulo.

 

El Acta de Federación, noviembre 27 de 1811: “En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén”.

 

La Constitución de la llamada República de Tunja, diciembre 9 de 1911: “En el nombre de Dios Todopoderoso”.

 

La Constitución del Estado Soberano de Antioquia, mayo 21 de 1812, no tiene preámbulo.

 

La Constitución de Cundinamarca de 1812 carece de preámbulo.

 

El Acta de Independencia de Cartagena: “En nombre de Dios Todopoderoso, Autor de la Naturaleza”.

 

La Constitución del Estado de Cartagena, julio 14 de 1812, expresa “los sentimientos del más vivo reconocimiento hacia el Supremo Legislador, Arbitro del Universo…”.

 

La Constitución de Mariquita, junio 21 de 1815, expresa “sinceramente la beneficencia del Legislador Eterno del Universo”, y expide la Constitución “bajo los auspicios del Ser Omnipotente”.

 

La Constitución de 1821: “En nombre de Dios, Autor y Legislador del Universo”.

 

“La Constitución de 1830, aprobada por el Congreso Admirable, “En el nombre de Dios, Supremo Legislador del Universo”.

 

La primera Constitución de la Nueva Granada en 1832: “En el nombre de Dios, Autor y Supremo Legislador del Universo”.

 

La Constitución de 1843: “En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

 

La Constitución de 1853: “En nombre de Dios, Legislador del Universo y por autoridad del pueblo”.

 

La Constitución de la Confederación Granadina 1858: “Bajo la protección de Dios Omnipotente, Autor y Supremo Legislador del Universo”.

 

Existe otra doctrina de contenido Laicista, puesta a la anterior. Sostiene que no se debe involucrar el nombre de Dios en materia política, como la Constitución de un Estado, sino cimentarse el análisis en la voluntad del pueblo como expresión social. Es ejemplo la Constitución de 1963 que fue dictada en Rionegro (Antioquia): “En nombre y por autoridad del Pueblo de los Estados Unidos de Colombia”. Empero, la diputación del Cauca al hacer ratificación de esta Constitución, invocó a “Dios, Autor y Legislador del Universo”.

 

CRITERIO . Somos de opinión que el preámbulo no sobra ni estorba. Por el contrario, está bien así como existe. Porque una Constitución debe ser el fiel reflejo de la idiosincrasia de un pueblo, y en Colombia los censos de población, realizados según la Ley, han arrojado abrumadora expresión de profesarse la religión católica, apostólica y romana, cuya base es la existencia de Dios. Hay así aceptación de un hecho social colombiano, constatado de manera irrefutable por los Partidos políticos, y no es extravagancia el reconocer un hecho estadísticamente comprobado. No se trata de imponer la concepción cristiana de Dios, sino que se parte de un principio Superior, Hacedor del Universo, sea cual fuere la exteriorización de la creencia de una sociedad determinada.

 

Finalmente, como la Constitución debe ser un todo armónico, y en su correcto alcance se deben conciliar sus disposiciones, creemos que los valores a realizarse según el Preámbulo deben servir como orientación de interpretación para conseguir los altos propósitos del constituyente colombiano.

 

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