AÑO 3 – NÚMERO 3 – Segundo semestre 2008 Bogotá, D.C., República de Colombia

 

DOCTRINA, CONCEPTOS Y OPINIONES

 

EL CONTROL DEL PODER EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO

Y SU ELIMINACIÓN EN EL RÉGIMEN AUTORITARIO VENEZOLANO*

 

Allan R. Brewer-Carías**

 

Introducción

 

El Estado Constitucional, es decir, el Estado democrático sometido al derecho, se caracteriza por la existencia de un sistema de control efectivo del poder que es, precisamente, lo que es inconcebible en los Estados autoritarios, que se conforman generalmente en fraude a la Constitución y a la democracia, así hayan tenido su origen en elecciones. La democracia, por tanto, es bastante más que la sola elección popular de los gobernantes y sólo existe en realidad, cuando el ejercicio del poder pueda ser controlado, tanto por la Sociedad como por los propios órganos del Estado. De allí la famosa afirmación de Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, de que:

 

“Es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder tiende a abusar de él; y lo hace hasta que encuentra límites… Para que no se pueda abusar del poder es necesario que por la disposición de las cosas, el poder limite al poder”1.

 

De este postulado derivó el principio de la separación de poderes que acogieron las Constituciones que se formularon con ocasión de la Revolución Norteamericana de 1776 y de la Revolución Francesa de 1789, el cual no sólo se convirtió en uno de los principios fundamentales del constitucionalismo moderno sino después, de la propia democracia como régimen político, para garantizar que quienes hayan sido electos para gobernar y ejercen el poder estatal no abusen del mismo.

 

Es por ello que 200 años después, la Carta Democrática Interamericana de 2001, al enumerar los elementos esenciales de la democracia representativa, incluye al principio de la “separación e independencia de los poderes públicos”, además del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; del acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; de la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto, como expresión de la soberanía del pueblo; y del régimen plural de partidos y organizaciones políticas (art. 3)2.

 

La separación e independencia de los poderes públicos, por tanto, es de la esencia de la democracia al punto de que es la que puede garantizar lo que la propia Carta Interamericana denomina como componentes fundamentales de su ejercicio, y que son la transparencia de las actividades gubernamentales; la probidad y la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública; el respeto de los derechos sociales; el respeto de la libertad de expresión y de prensa; la subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al Estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad (art. 4).

 

Es decir, sólo controlando al poder es que puede haber elecciones completamente libres y justas, así como efectiva representatividad; sólo controlando al poder es que puede haber pluralismo político; sólo controlando al poder es que puede haber efectiva participación democrática; sólo controlando al poder es que puede haber transparencia en el en el ejercicio del gobierno, con exigencia de la rendición de cuentas por parte de los gobernantes; sólo controlando el poder es que se puede asegurar un gobierno sometido a la Constitución y las leyes, es decir, un Estado de derecho; sólo controlando el poder es que puede haber un efectivo acceso  a la justicia de manera que esta pueda funcionar con efectiva autonomía e independencia; y sólo controlando al poder es que puede haber real y efectiva garantía de respeto a los derechos humanos.

 

Por ello, precisamente, en el mundo moderno el control del poder como elemento esencial de la democracia no se reduce al sólo control del poder por el poder mismo, como lo ideó Montesquieu conforme a la separación de los poderes del Estado, sino que implica la posibilidad de la Sociedad misma y de los ciudadanos, individual y colectivamente, de controlar los poderes del Estado.

 

 


* Ponencia elaborada para el Primer Foro Nacional : Problemas del Estado Colombiano. Funciones y disfunciones en el esquema de control, Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y Asociación de Exmagistrados de las Altas Cortes, ASOMAGIST ER (Tercera Jornada de Reflexión), Bogotá, 2 de agosto de 2007.

** Profesor, Universidad Central de Venezuela. Adjunct Professor of Law, Columbia Law School, New York.

1 De l’Espirit des Lois (ed. G. Tunc), Paris 1949, Vol. I, Libro XI, Cáp. IV, pp.162-163.

2 V éase sobre la Carta Democrática Interamericana y la crisis de la democracia en Venezuela, Allan R. Brewer-Carías, La crisis de la democracia venezolana. La Carta Democrática Interamericana y los sucesos de abril de 2002, Ediciones El Nacional, Caracas 2002. pp. 137 y ss.

 

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