EL proceso evolutivo de la obra paisajística de JAIME PI-NTO se ha
desarrollado bajo una premisa :
trabajo
Gracias
a esa constante, co
nsecuencia de un alto sentido de responsabilidad
consigo mismo, una personalidad sencilla y tranquila, donde su taller es
una especie de protección, un reducto donde encontrarse y reconocerse en
una relación conceptual y emocional con la naturaleza.
Su
mundo creativo es simple, exquisito y profundo. Deducciones confirmadas
por la evolución de su obra y por los ingredientes artísticos
localizados en ella, demuestran el concepto del artista cuando habla de la
plenitud y la libertad de expresión. Profundidad, espacialidad, luz, son
algunas de las visiones muy significativas de su obra, cuyo lenguaje
silencioso va más allá de las palabras :
es la esencia, la energía vital que el artista maneja
con extraordinaria
sensibilidad y alto contenido poético, haciéndonos partícipes de su
misterioso mundo de atmósferas, horizontes y vientos.
Investigador obstinado, recurre a la esencia primitiva de los elementos
para iniciar su proceso creativo. Macerando tierras, cocinando cera de
abejas, mezclando trementina, sintiendo la mixtura entre sus dedos y la
magia del color en su interior, evidente diálogo con lo que le rodea,
propicia un clima de armonía y emoción a fin de sugerir lo inexpresable:
contrastes entre superficies ocres o azules, trazos tan oscuros como un
cielo de media noche, espacios de luz y sombra, formas inimaginadas
sugeridas.Es la esencia inspiradora de JAIME PINTO.
Con gran acierto dice el crítico de arte y catedrático Francisco Gil
Tovar: "Las atmósferas que Pinto inventa y que no se parecen a
ninguna otra de la pintura hecha en Colombia, están resueltas con una
paleta donde predominan los colores tierra y con una brocha que trabaja
vigorosamente, ayudada por el "frottage". El buen oficio de este
pintor autodidacta es capaz de transmitir prontamente contenidos de
soledad y la ¡dea de que el mundo puede estar naciendo o muriendo en esos
momentos.