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A mi invocación se interponen las variadas composiciones angélicas del maestro Tessarolo: Ángeles femeninos bajo nombres masculinos; Semblantes de perfil, frente, dueños de sentimientos reconocibles por quienes los contemplan, de emociones semejantes a las del alma humana. Ángeles tras otra faz, tras otra mirada; posan su vida con ojos ausentes, alegres, reflexivos, expectantes, ensimismados o suplicantes. Ángeles de boca sellada y cuerpo halado; de silencio, de música, de silencio, de ayuda, de vida sus misivas pobladas de colores son dulce recompensa a los ojos; en su extrema soledad proporcionan a cada hombre una huella evidente de lo celeste. |