La obra traza su sendero. Mi visión se obstina en contemplar un ángel entre tonos verde y azul; colores de agua, de esperanza, cielo, de espacio, de pensamiento e intuición...
El efecto de color y la figura me remiten a la niñez, al origen del camino, donde se construye cada palabra con la imaginación que dibuja, pinta, colorea, designa y asigna imágenes a las cosas nombradas. Al retroceder en el tiempo, se hace irresistible una presencia intima en la memoria, me es visible un ser con alas y facciones masculinas; un ángel cantor en noches de miedo; eterno compañero de las calles vacías.
|

|