Existen
muchos mitos sobre el vientre de la futura mamá:
que si es redondito el bebé va a ser niña y si
es puntudo, niño: que cuando mayor es su
volumen, más grande será el bebé; que si el
estómago está muy alto, el niño va a nacer de
pie... Todos son falsos y no hay ninguna base
científica que lo justifique. Sin embargo, es
muy importante que el médico observe la forma
del estómago de la embarazada y que controle
cómo va cambiando durante los meses de
gestación, porque le ayuda a percatarse de
posibles problemas y le anuncia, en el momento
indicado, la proximidad del parto.
¿TE HAS FIJADO CÓMO TIENES
LOS PEZONES?
Además de
controlar la forma de tu barriga, el ginecólogo
también observará la forma de tus pezones. Si
los tienes planos o invertidos (metidos hacia
adentro), te enseñará a darle un suave masaje,
jalándolos hacia fuera, para que puedas dar de
mamar a tu bebé. Practícatelo a diario, pero
sólo hasta el octavo mes. Pasada esta fecha,
este masaje podría adelantar el nacimiento de tu
hijo. Aunque suele dar buenos resultados, si a ti
no te resulta efectivo, puedes recurrir a un
corrector de pezones. Tu médico te informará
sobre esta otra posible solución.
Las
primerizas suelen tener más barriga que las
mamás "expertas".
A medida que el niño crece, el vientre se pone
más redondito.
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