LA VIDA Y LA DROGA

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Durante la experiencia lograda por la FUNDACIÓN TERAPÉUTICA DESPIERTA a través de estos años de labores, se ha podido establecer que la población atendida, en su mayoría jóvenes, presenta un comportamiento asociado a conflictos de índole familiar, que no llevan únicamente al consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas, sino a la presencia de otras problemáticas más graves, tales como:   

El bajo rendimiento  y la deserción escolar, el inadecuado manejo de la sexualidad, el embarazo temprano, el pandillaje, la alteración de la conducta, los estados depresivos y las tendencias suicidas y homicidas, entre otras. 

 Es posible que momentos o etapas de crisis desencadenen procesos adictivos.  Por ejemplo en la adolescencia, que es un período crítico de la vida del ser humano, donde se vive el paso de la niñez a la edad adulta y en el que se presentan cambios físicos, fisiológicos y sicológicos, de vital importancia para la persona. O en situaciones como una separación afectiva, una quiebra económica, la cesación laboral, la muerte de un ser querido, entre otras.

 Es en estas crisis, donde frecuentemente afloran, en forma de drogadicción y de comportamientos que alteran la vida familiar y social, los impactos negativos, los abandonos y rechazos, y en general las carencias de afecto, sufridos durante la infancia y aun, en el embarazo.

Con el ánimo de actuar de manera preventiva y/o curativa, según el caso, reeducando, formando y orientando, la FUNDACIÓN TERAPEUTICA DESPIERTA ha encarado esta problemática, no solo como síntoma patológico, aislado del entorno y de la historia de los actores involucrados, sino como un fenómeno más amplio e integral.

En efecto, se contempla el problema desde el seno mismo de la familia y del medio social en el que se desenvuelve la persona. Bajo esta perspectiva, se presta especial atención, tanto al aspecto terapéutico, como al desarrollo de actividades que permitan la canalización de las potencialidades de cada uno, para transformarse a sí mismo y a su entorno.  

Consecuentemente con estos planteamientos, la Fundación trabaja con los adictos y con sus familias, parentales o constituidas (Coadictos), buscando que los involucrados penetren en la raíz del problema.  

Es posible entonces, que la crisis y el dolor que generan el hallazgo y la presencia de un drogadicto en el interior de una familia, se conviertan en factores de transformación y de crecimiento para todos.

 

 

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