REVISTA COLOMBIANA DE CIRUGÍA
Relevancia Clínica de la Apoptosis
LA
APOPTOSIS EN LOS PROCESOS
PATOLÓGICOS
Cáncer
El cáncer se define como
una proliferación celular excesiva y la pérdida de la capacidad de las células
para morir. Una célula que sufre una mutación prefiere desaparecer antes que
volverse incontrolable y reproducirse aceleradamente. La apoptosis de células
con lesión significativa de su material genético representa una forma
altruista de cometer suicidio evitando el perjuicio de su huésped.
Kerr y Searle comprobaron en 1972, que todos los tumores malignos
presentaban apoptosis espontánea de la misma forma que producían mitosis. La
regulación de la apoptosis espontánea en los tumores se debe al parecer por
proto-oncogenes y genes supresores de tumores. No obstante, en más de la mitad
de los tumores sólidos del pulmón, seno y colon, el gen que codifica la proteína
p53 se encuentra inactivo. Esto lleva a que no se pueda iniciar el
proceso de muerte celular programada y que el tumor crezca indiscriminadamente.
Otro tipo de tumores presenta una cantidad excesiva de la proteína Bcl-2,
inhibidor del suicidio celular, o producen FasL para evitar la apoptosis mediada
por el sistema inmune.
Dosis moderadas de radiación
y algunos agentes quimioterapéuticos inducen apoptosis en poblaciones celulares
de rápida proliferación y órganos linfoides. La ausencia de un gen normal
para producir la proteína p53 o los niveles elevados de Bcl-2 condicionan
cierta resistencia a los tratamientos anticancerosos convencionales. Por lo
tanto, la terapia genética busca actualmente introducir un gen normal productor
de p53 que restaure la capacidad de muerte celular.
Enfermedades autoinmunes
El sistema inmunológico
debe defender al organismo de los antígenos por medio de la producción de células
inflamatorias lo mismo que reconocer sus propios tejidos para no destruirlos.
Los linfocitos T son los principales efectores de la respuesta inmune a la
invasión por virus y otros patógenos. Es importante conocer que estos
linfocitos T pueden ser inducidos a
suicidarse en diferentes etapas del ciclo vital. Alteraciones en este mecanismo
podrían tener consecuencias nefastas para el húesped.
Las células tímicas se
suicidan por apoptosis si no son capaces de producir receptores funcionales o si
estos se unen firmemente a los receptores de superficie expresados en el timo
evitando así una destrucción autoinmune.Estas células pueden ser también
inducidas a la muerte programada si son sometidas a radiación al
producir la proteína p53, facilitadora de la apoptosis.
Las células inmaduras
precursoras de linfocitos T provenientes de la médula ósea, invaden el timo
donde crean receptores que se unirán al antígeno para asegurar el control del
agente invasor. Este mecanismo permite la eliminación del agente infeccioso
cuando los receptores de dichas células se unen al agente invasor. Sin embargo,
una vez se ha resuelto la infección, es deseable que estas células
inflamatorias desaparezcan de los tejidos con lo que se evita
perpetuar un proceso inflamatorio crónico.
Los linfocitos T maduros
circulantes permanecen en estado de reposo hasta cuando son activados a producir
citoquinas cuando se unen al antígeno. Los
linfocitos T que han sido activados por un agente infeccioso permanecen en la
circulación por algunos días hasta que cumplen su función y son programados
luego a morir por apoptosis.
Algunas enfermedades
autoinmunes se explican por un defecto en el sistema para eliminar los
linfocitos que reaccionan contra los tejidos propios. La
respuesta inflamatoria inicialmente leve puede destruir tejidos extensos
del huésped cuando estos episodios se repiten.
La señal de muerte celular apoptósica mediada por Fas resulta en la
desaparición de células T autorreactivas. En entidades clínicas como la
artritis reumatoidea y el lupus eritematoso sistémico se ha demostrado un
retardo en la muerte celular programada de los linfocitos autorreactivos. Por lo
tanto, el proceso inflamatorio se perpetúa por un período más largo. A nivel
molecular se ha encontrado que posiblemente estos linfocitos autorreactivos
bloqueen el FasL impidiendo que se active el programa de muerte celular. En
consecuencia, se podrían diseñar algunas intervenciones terapéuticas
administrando en las articulaciones enfermas compuestos con moléculas
activadoras de Fas.
Síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
Cuando un virus invade una célula
busca que su nuevo huésped produzca únicamente las proteínas que son vitales
para producir más virus. Esto llevaría a la muerte de la célula y por lo
tanto su propia destrucción. Por lo tanto, algunos virus han evolucionado para
inhibir la muerte celular programada de las células infectadas. Algunos virus
producen proteínas similares al inhibidor
de la apoptosis Bcl-2 o degradan las proteínas responsables de la apoptosis
como el p53 y las proteasas parecidas a ICE.
El huésped para defenderse de esta invasión por los virus produce los
linfocitos T citotóxicos que destruyen las células infectadas mediante la
inyección de enzimas que llevan a la necrosis celular.
Los pacientes con SIDA
presentan característicamente una disminución de linfocitos T
ayudadores que los hace más susceptibles a enfermedades virales y parasitarias
que la población general. La evidencia actual demuestra que probablemente el
mecanismo de disminución de estos linfocitos sea dado por la muerte celular
programada. Esto por lo tanto, lleva a que las células citotóxicas también
disminuyan ya que requieren de una señal enviada por los linfocitos T
ayudadores para evitar su suicidio. Las
células producen normalmente cierta cantidad de Fas, tiempo después de ser
activadas. Sin embargo, los linfocitos T ayudadores de los pacientes con SIDA
presentan grandes cantidades de Fas antes de ser activadas y podrían morir
prematuramente antes de cumplir con su función.
Lesiones isquémicas
A diferencia del cáncer en
el que la muerte celular programada está inhibida, algunas enfermedades se
producen por una aumento en la tasa de apoptosis celular. El infarto miocárdico
o un accidente cerebrovascular es el resultado de la obstrucción del vaso sanguíneo
que produce la muerte celular por necrosis en la zona no perfundida. El tejido
circundante que sobrevivió inicialmente a la hipoxia gracias a la presencia de
circulación colateral, muere posteriormente por apoptosis debido a
la reperfusión que libera
gran cantidad de radicales libres. Característicamente
las neuronas y las células miocárdicas no se dividen y son reemplazadas únicamente
por tejido de cicatrización. Por lo tanto, es importante diseñar
intervenciones farmacológicas que controlen la producción de radicales libres
o que inhiban las proteasas parecidas a ICE, inhibiendo así la apoptosis. El
Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica son
algunas otras entidades que se explican por un exceso de apoptosis celular.
Desafortunadamente, todavía no se conoce exactamente la causa de esta
disregulación.
Respuesta inflamatoria
El estudio de la muerte
celular programada se desarrolló inicialmente en linfocitos por su asociación
al cáncer y a alteraciones del sistema autoinmune. Sin embargo, en los últimos
años la evaluación de la alteración de la apoptosis en los neutrófilos ha
adquirido preponderancia ya que podría explicar la persistencia de algunos
procesos inflamatorios y la
disfunción orgánica múltiple.
Los polimorfonucelares neutrófilos
(PMNs) son las células efectoras centrales en la defensa inicial del organismo
frente a la lesión y la infección. La migración de los neutrófilos a las áreas
comprometidas lleva a su activación
y a una inhibición significativa de la muerte celular por apoptosis. Estas células
liberan en forma indiscriminada enzimas proteolíticas y radicales libres que
controlan la infección pero también lesionan el tejido circundante. Si
en circunstancias normales la terminación de la respuesta inflamatoria
está determinada por la desaparición de los neutrófilos mediante el programa
de muerte celular apoptósico, entonces
se podría considerar que el retardo en la apoptosis del PMN contribuiría a la
neutrofilia y a la lesión orgánica.
Los neutrófilos han sido
implicados en la patogénesis de enfermedades tales como el síndrome de
dificultad respiratoria del adulto (SDRA) y las lesiones secundarias al síndrome
de isquemia/reperfusión. La supervivencia prolongada de los PMN ha sido
ampliamente demostrada en pacientes quemados. En un estudio realizado en la
Universidad de Toronto por Marshall JC. y cols, se evaluó la sobrevida
de los PMNs de pacientes críticamente enfermos y su implicación sobre el
desarrollo de SDOM. Para esto, se estudiaron los PMNs obtenidos de voluntarios
sanos, pacientes que habían sido sometidos electivamente a
resección de aneurisma de aorta abdominal y pacientes de la Unidad de
Cuidados Intensivos que cumplían los criterios de síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica (SRIS). Se encontró que los neutrófilos de los
pacientes llevados a cirugía
electiva mayor y de los pacientes
críticamente enfermos tenían una sobrevida significativamente mayor que los
neutrófilos de los pacientes sanos. Se determinó que los neutrófilos de los
pacientes con SRIS no sólo vivían más sino que permanecían
funcionalmente activos. Por otra parte, los PMN de los pacientes críticamente
enfermos tenían un número normal de receptores de Fas, pero eran refractarios
a esta señal inductora de muerte celular. La demostración que la disminución
de la tasa de apoptosis de los PMNs provenientes de voluntarios sanos incubados
por 24 horas con el plasma de pacientes críticamente enfermos o quirúrgicos,
habla de la presencia de un mediador en el plasma responsable de este mecanismo
de retardo. Al estudiar el mecanismo de mayor sobrevida de los PMNs en los
pacientes críticamente enfermos y quirúrgicos,
no se encontró que se debiese a la disminución de la expresión de los
genes pro-apoptósicos ICE y CPP32. Sin embargo, no se pudo demostrar, por un número insuficiente de pacientes en el estudio,
que el retardo en la muerte celular programada en los neutrófilos de los
pacientes críticamente enfermos contribuya al desarrollo del síndrome de
disfunción multiorgánica.
Con el fin de establecer el
mediador responsable del aumento de la sobrevida de apoptosis de los PMNs de
pacientes con procesos inflamatorios, Simms HH. y cols., estudiaron
el plasma de pacientes con SDRA. Encontraron un aumento significativo de
la sobrevida de los PMNs provenientes de voluntarios sanos cuando se incubaban
con el plasma de dichos pacientes. Este
efecto era neutralizado si se colocaba un anticuerpo contra el receptor del
factor estimulador de colonias de granulocitos (GM-CSF, por sus siglas en inglés),
cosa que no ocurría en el plasma normal. Concluyeron que el efecto anti-apoptósico
parece estar mediado por GM-CSF, aun en presencia de niveles bajos de éste o de
sus receptores de superficie. El bloqueo del efecto antiapoptósico del GM-CSF
por su anticuerpo específico podría convertirse, por lo tanto, en una
estrategia terapéutica novedosa en el tratamiento del SDRA.
INVESTIGACIÓN
FUTURA
El estudio de la apoptosis busca entender las
bases bioquímicas de los cambios morfológicos y determinar los mecanismos que
definen su iniciación y regulación. A partir de este entendimiento, podremos
conocer la biología molecular de las enfermedades y crear nuevas alternativas
terapéuticas en áreas tan diversas como el cáncer, los trasplantes, las
enfermedades autoinmunes y los procesos inflamatorios sistémicos.
ABSTRACT
Apoptosis,
or programmed cellular death, results from the expression o an endogenous
genetic program that leads to the death of the cell without inflammatory
reaction. Apoptosis is part of the normal process of embryonic development of
multicellular organisms and of the tissues of mature organisms in order to
insure proper function. Its clinical significance derives from the probability
that this mechanism of cell suicide, both from lack or from excess, could
contribute to the development of entities such as cancer, Alzheimer’s disease,
rheumatoid arthritis or even multiple organ dysfunction. Distinctive morphologic
and physiologic characteristics differentiate apoptosis from necrosis, a more
familiar form of cellular death. An apoptotic cell can morphologically be
identified by the presence of a condensation of nuclear chromatin, apoptic
bodies, and the recognition of the apoptotic cell by the macrophage for
phagocytosis. Understanding the regulatory mechanisms of molecular biology may
lead to new therapeutic options for the resolution of systemic inflammatory
processes.
REFERENCIAS
1.
Richard C. Duke, David M Ojcius, John
Ding-E Young: Cell Suicide in Health and Disease. Sci Am 1996 Dec: 80-7
2.
John F R Kerr: Definition of Apoptosis and Overview of its Incidence.
Programmed Cell Death. Harwood academic publishers, 1993
María
F. Jiménez, R. William, G Watson, Jean Parodo, David Evans, Debra Foster,
Marilyn Steinberg, Ori D. Rotstein, John Marshall.: Dysregulated Expression of
Neutrophil Apoptosis in the Systemic Inflammatory Response Syndrome. Arch Surg
1997; 132: 1263-70.