REVISTA COLOMBIANA DE CIRUGÍA
Tratamiento Laparoscópico de la Hernia Incisional
VÉLEZ
J. P., MD, SCC; LOPERA C. A., MD; VERGNAUD J. P., MD.
Palabras clave: Hernia incisional, Reparación laparoscópica, Liberación de adherencias.
Doctores: José Pablo Vélez
Londoño, Ciruj. Gral. Coordinador de Cir. Gral., del C.E.S., Ciruj. Clínica
Soma; Carlos Alberto Lopera Ramírez, Profesor de Ciruj. Gral. Clínica
C.E.S.; Jean Pierre Vergnaud Córdoba, Ciruj. Gral. Clínica Las Vegas.
Medellín. Colombia.
La
hernia incisional continúa siendo una complicación postoperatoria bastante
importante, ya que produce una fuente significativa de morbilidad y de
incapacidad laboral. Existe una gran cantidad de factores de riesgo, que
predisponen a los pacientes al desarrollo de hernias ventrales de la pared
abdominal, los cuales deben ser identificados para tratar de controlarlos, ya
sea en la cirugía inicial o al momento de la corrección del defecto de la
pared abdominal. Condon en 1992 reportó por primera vez la reparación endoscópica
de las hernias incisionales (9), presentando como principales ventajas de esta técnica,
la disminución del espacio muerto y la menor incidencia de complicaciones
asociadas, así como una menor proporción de eventos infecciosos que oscilan
entre el 0.3 y el 0.5% (37-38). Otras ventajas importantes son la facilidad de
disección en pacientes obesos y la posibilidad de liberar de una manera menos
invasora las adherencias de cirugías previas. Es necesaria la realización de
estudios controlados bien dirigidos, comparando la técnica laparoscópica con
la abierta para poder recomendar su uso rutinario.
INTRODUCCIÓN
La hernia incisional continúa siendo una complicación postoperatoria bastante importante. Su incidencia no ha sido claramente definida aunque hay reportes que indican que puede presentarse entre 2 y 15% de los pacientes sometidos a cirugía abdominal (1-3). Estos índices han disminuido en la medida en que se han ido identificando factores de riesgo para el desarrollo de las hernias.
El tratamiento temprano y
adecuado de las infecciones y la introducción de materiales de sutura de mejor
calidad y resistencia, han contribuido en forma importante a la disminución de
esta complicación (4).
FACTORES
DE RIESGO
Se han identificado algunos
factores de riesgo para el desarrollo de hernias incisionales en sitios de cirugías
abdominales previas.
Tales factores son (5-6):
Obesidad y embarazo
Edad avanzada
Distensión abdominal
Complicación pulmonar postoperatoria
Sexo masculino
Presencia de ictericia
Infección de la herida*
Tipos de incisión y técnicas de cierre*
Tipos de material de sutura*.
*(Los
tres últimos factores están relacionados directamente con la cirugía).
La obesidad es un importante
factor de riesgo para el desarrollo de hernias incisionales debido al aumento de
la tensión sobre las líneas de sutura en el período postoperatorio temprano
(7-8). Además de esto, el paciente obeso es más propenso a complicaciones de
tipo respiratorio y, dependiendo del tipo de cirugía, posiblemente presente un
índice mayor de infección de la herida quirúrgica (9). La edad avanzada
(definida arbitrariamente como edad mayor de 65 años) se ha asociado con una
mayor frecuencia de presentación de hernias incisionales. Una posible explicación
puede ser la mayor frecuencia de enfermedades asociadas que pueden contribuir a
retardar la cicatrización de las heridas en este grupo de pacientes (12).
Otros factores que se han
asociado a un mayor riesgo de presentar hernia incisional son: la presencia de
hipoalbuminemia (albúmina sérica < 3.6 g/dL); la presencia de hematocrito
< 28%; o la presencia de hiper-bilirrubinemia por obstrucción biliar
maligna; esta última citada como factor común en los estudios de Irving y
Amstong (13-14).
Entre los factores de riesgo
más importantes se encuentran la presencia de infección de la herida quirúrgica
(15). Bucknall encontró que el desarrollo de hernias incisionales era cinco
veces más frecuente entre pacientes que presentaron infección de la herida
(12). Esto interfiere con el proceso de cicatrización, al presentarse una
herida con menor cantidad de colágeno (9).
Al momento de reparar una
hernia incisional es importante definir si ésta se asoció a infección de la
herida quirúrgica; si este es el caso, es recomendable retardar la reparación
hasta que hayan transcurrido al menos unos 6 meses (9). Para algunos autores el
uso rutinario de antibióticos está siempre indicado en los pacientes que serán
sometidos a una reparación de una hernia ventral postoperatoria (19).
En el momento de elegir la técnica
quirúrgica debe tenerse en mente el tamaño del defecto por reparar y el estado
de la fascia. Debe hacerse un cierre sin tensión y lograrse una relajación
adecuada de la pared al momento del reparo. El cierre primario debe hacerse sólo
en los casos en los cuales puede garantizarse una sutura sin tensión; de lo
contrario, la norma será la recidiva de la hernia a corto plazo. Por esta razón,
cuando se planea la corrección de una hernia incisional debe considerarse
siempre la posibilidad del uso de materiales protésicos con el fin de procurar
un cierre sin tensión que contribuya a disminuir las probabilidades de
recurrencia.
En 1940 se introdujeron las
mallas de alambre; en 1958 se inició la introducción de prótesis plásticas,
llegando en 1963 al uso de la malla de polipropileno monofilamento iniciado por
Usher, siendo hoy día el material protésico más frecuentemente utilizado en
la reparación de defectos herniarios de la pared abdominal (19-21).
Se dispone también en la
actualidad de mallas de politetrafluroetileno expandido (PTFe), material al cual
se le atribuye una menor reacción tisular y una mejor incorporación a los
tejidos vecinos; sin embargo, su uso no es tan amplio como el de la malla de
prolene (22-23).
Existen varias técnicas
para la reparación de las hernias incisionales, las cuales difieren básicamente
en la forma en que se coloca la malla, lo cual puede hacerse en forma
extrafascial o subfascial.
TÉCNICA
QUIRÚRGICA LAPAROSCÓPICA
Medidas generales
El procedimiento se realiza
con el paciente bajo anestesia general, se utilizan antibióticos profilácticos,
medidas antiembólicas y vaciamiento de la vejiga en todos los pacientes. La
descompresión gástrica puede hacerse en forma selectiva.
Posición del paciente
Decúbito supino con fijación
del paciente a la mesa de tal manera que sea posible la utilización de
posiciones forzadas si fuera necesario (Figura 1).
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Figura 1. Posición
del paciente. O: cirujano. M: monitor. La ubicación del equipo quirúrgico
dependerá de la localización del defecto herniario.
Posición de los trocares
La primera incisión debe
hacerse lejos del sitio de la cicatriz previa, utilizando técnica abierta o por
punción para la realización del neumoperitoneo, de acuerdo con las
preferencias del cirujano. Se introduce el primer trocar y se hace una inspección
cuidadosa de la cavidad peritoneal y de la pared abdominal. Bajo visión
laparoscópica se seleccionan los sitios para la colocación de los trocares
adicionales, los cuales deben estar retirados de la cicatriz y del defecto
herniario. Es importante la colocación en forma de triángulo o diamante para
evitar dificultades técnicas posteriores.
Los trocares que conviene utilizar pueden ser de 5, 10 ó 12 mm, según el instrumental empleado en la reparación. Es necesario contar como mínimo con tres puertos: uno para el laparoscopio, otro para una pinza de presión y otro para el instrumental quirúrgico (tijeras, disección, grapadoras, etc.). En caso de ser necesario se pueden agregar uno o más trocares, con el objeto de facilitar la ubicación y fijación de la prótesis (Figura 2).
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Figura
2.
Posición de los puertos. Deberán ser ubicados lejos del defecto
herniario en forma de triángulo o diamante.