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| PROLOGO |
Aunque el principal postulado de la Asociación
Colombiana de Obesidad y Metabolismo (ASCOM), es ahondar en el
estudio científico y en el diagnóstico de la obesidad y sus
factores de riesgo afines, considero que el enfoque y el manejo
del paciente obeso deben ser suficientemente conocidos por el
cuerpo médico del país. De ahí, y por esas valiosas razones,
ASCOM pretende con esta publicación no sólo cumplir con su
objetivo primordial, sino también, ofrecer al médico (para su
práctica diaria) una suma de consejos preparados durante este
último año y presentados por un comité interdisciplinario de
nuestra Asociación.
Pero es menester, antes de abordar el tema
central, hacer un par de consideraciones. En primer lugar,
reafirmar que los médicos éticos, en desventajosa posición
frente a la publicidad masiva de los "centros comerciales de
adelgazamiento", estamos en la obligación de difundir, en
la medida de nuestras posibilidades, el verdadero manejo
científico que se le debe dar siempre al paciente obeso.
Y es que si recordamos la historia,
estamos como en la Grecia antigua donde Hygea, aquella que
pregonaba "mente sana en cuerpo sano", aunque amada por
su pueblo, sólo era escuchada por unos pocos que seguían
creyendo en la ortodoxia de sus enseñanzas; mientras que otra
diosa, Panakeia, pregonaba milagrosas curaciones, medicinas que
todo lo curaban, la panacea de las "píldoras
mágicas", de las "dietas milagrosas" de los
"métodos infalibles"; es decir, la propaganda de los
ominosos "centros de adelgazamiento". Académicamente
entre tanto Hygea para un reducido y selecto auditorio hablaba de
cómo prevenir la enfermedad.
Esta reflexión nos lleva a nuestra segunda consideración: ASCOM y los profesionales que a ella pertenecemos consideramos imprescindible difundir el concepto de prevención de la obesidad como el mejor y primer paso para combatirla. Hay que prevenir su aparición por que la obesidad va en aumento (i). El estudio NHANES III indica que el IMC promedio subió de 25.3 a 26.3 y el peso medio aumentó 3.6 kg, lo que califican sus autores como "epidemia de obesdiad" (ii); cifras parecidas son observadas en estudios hechos en Canadá (iii), Inglaterra (iv) e inmigrantes mexicanos (v).
ASCOM considera que se deben postular unas recomendaciones mínimas:
a. Promover y efectuar campañas de información para los médicos, profesionales de la salud, educadores y público en general sobre los peligros y riesgos de la enfermedad.
b. Aconsejar un buen hábito dietético: "Menor cantidad y mejor calidad". Esto incluye luchar contra erradas costumbres dietéticas de muchos núcleos de nuestra población ("tanquear" en vez de comer). La dieta debe ser balanceada y moderada en cantidad.
c. Morigerar el consumo de alcohol, fuente "oculta" del 5 al 7% de calorías totales.
d. Promover una alimentación "natural" y equilibrada.
e. Apoyar los programas de ejercicio físico pautado, individualizado y progresivo.
f. Reflexionar que países como los nuestros, que marchan a su pleno desarrollo, son los candidatos a incrementos significativos en la prevalencia de obesidad. Dicho en otras palabras, debemos "mirarnos" en el espejo de aquellos países del tercer mundo que han pasado a una mejor situación de bienestar económico y han vista acrecentar paralelamente sus índices de obesidad. Entonces, para no correr la misma suerte, debemos hacer algo justamente ahora.
ASCOM cree que ya es tiempo de iniciar una campaña médica a nivel nacional de conocimiento de la obesidad, de sus riesgos y de su posible prevención.
Estas normas son el primer paso del camino, para lograr finalmente un consenso nacional, que involucre a los profesionales de la salud que manejan la obesidad en nuestro país y que sea aceptado y difundido por la docencia médica colombiana.
Gómez-Cuevas
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