GUÍA DE MANEJO DEL PACIENTE OBESO

 

PAUTAS PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

El tratamiento del obeso debe ser siempre individualizado y multidisciplinario. El individualizado debe comprender los rasgos y características propias del paciente señalados en la historia clínica. El multidisciplinario debe abarcar acciones médicas, nutricionales, de apoyo psicológico y de actividad física. Todo debe ser regido por una gran labor educativa acerca de su condición, sus factores de riesgo y, a la vez, que motive al paciente para que logre cumplir con el régimen alimenticio a cabalidad, llevar a cabo un buen programa de actividad física y recibir adecuadamente lo que se le prescriba (medicamentos, suplementos dietéticos, edulcorantes, cirugía).

 

Guía general del tratamiento:

Esta debe contemplar los siguientes pasos:

  1. Régimen de alimentación.
  2. Actividad física
  3. Manejo psicológico
  4. Programas educativos
  5. Medicamentos, suplementos dietéticos, edulcorantes y cirugía.

 

1. Régimen de alimentación:

El régimen alimentario de un obeso debe ser prescrito por el médico y la elaboración de la dieta por una nutricionista o una persona capacitada para diseñarla.

Para lograr la mayor aceptabilidad de la dieta y garantizar su cumplimiento se deben tener en cuenta los siguientes factores: edad, sexo, talla, profesión, factores socio-demográficos, gustos, apetencias, hábitos y vicios.

El régimen de alimentación debe tener las siguientes características:

- Adecuado a las necesidades calóricas de cada individuo.

- Con menor contenido calórico que el requerimiento para mantener el peso.

- Diseñado para que la reducción calórica sea progresiva hasta ajustarlo al peso deseado (que no siempre es el ideal).

- Que proporcione todos los nutrientes básicos.

- Agradable para que sea aceptado por el paciente (pero que no contenga alimentos que exciten el apetito)

- Adaptado a los hábitos de la familia.

- Susceptible para ser usado por largos períodos.

- Fraccionado para evitar el hiperinsulinismo reactivo.

- Con alimentos ricos en fibra en adecuada proporción (5-10 gramos de fibra dietética).

- Con alimentos de sabor suave, bajos de sal, suficientemente consistentes para asegurar un buen tránsito intestinal y con una temperatura preferiblemente caliente.

- Con una lista de intercambios para ofrecer variedad al paciente.

Debe valorarse el uso de productos dietéticos (muchos de ellos aportan más calorías que los alimentos naturales). No es lo mismo un "alimento dietético" a uno "bajo en calorías).