GUIA PARA PERDER PESO
Una de las causas del fracaso y deserción en el manejo de los problemas de sobrepeso u obesidad es no tener claro en que consiste el manejo alimentario. No se trata de "hacer una dieta" por quince días y ya, resuelto el problema. De seguro terminada esa "dieta", al siguiente fin de semana recobrará los kilos perdidos e incluso ganará unos adicionales. Digamos la verdad: Es necesario suprimir ciertos alimentos, disminuir otros, no modificar algunos y aumentar el consumo de otros. Lo que molesta al paciente es pensar que estos cambios son para toda la vida. No es así, o sí lo es, pero solamente respecto a las cantidades y la frecuencia con que se pueden comer.
No hay duda que inicialmente es difícil dejar alimentos que habitualmente se han consumido, pero al ver como se baja de peso y se percibe mejoría se va haciendo más fácil dejarlos. Seguramente más adelante los podrá volver a consumir en cantidades adecuadas y racionales, no en grandes porciones como lo hacia ante. Comer bien no es comer bastante. Disfrutar una comida no es acabar con un suculento plato en tres minutos y seguir con otro. Disfrutar una comida es saborearla, degustarla, sentirla: Despacio y con agrado. Luego levantarse de la mesa sin tener que recurrir a un efervescente ni a un antiácido, pues la pesadez insoportable casi no lo deja incorporarse, ni tener que desabrocharse el pantalón y aflojar la correa para poder respirar bien. El plan de alimentación debe ser concertado entre el paciente y su médico y es allí donde empieza el compromiso del paciente para llevarlo a cabo. No se deben hacer transgresiones al plan. Si las hace que sean pecados veniales y ocasionales. Si se vuelen rutinarios, no vale la pena. No van a verse resultados y es engañarse.
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