EXCESO DE PESO Y OBESIDAD
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Su médico le va a dar una serie de consejos nutricionales. Ocasionalmente sólo se precisan consejos generales; en otros casos, el plan debe ser confeccionado por la nutricionista - dietista. En todo caso siempre el médico tratante indicará: Cantidad total de calorías al día, criterio de porcentaje de los tres principios nutricionales*, distribución horaria, características según el estado metabólico (p.ej. baja en grasas saturadas si hay elevación del colesterol y los triglicéridos, baja en purinas si el ácido úrico esta alto, hipoglúcida si hay elevación de las cifras de glucosa en sangre, etc.) Sentado frente a su mesa, usted lee y relee el plan nutricional que correctamente se le ha aconsejado. Puede parecerle muy sencillo, fácil de cumplir y fácil también de memorizar. Con mucho entusiasmo toma papel y lápiz y se dispone a hacer una lista de qué debe comprar en el supermercado para estas dos primeras semanas de "dieta". Revisa la nevera para desechar la mantequilla, los chorizos y las gaseosas. A la basura también las chocolatinas y las mermeladas. Recupere un cajón de su closet, una vieja "sudadera" y hace planes para iniciar mañana, muy temprano, su primera sesión de actividad física, caminar a paso medio 20 minutos. Fija las fotocopias de la "dieta" en la nevera, en el comedor y por si acaso en su alcoba. Le parece mejor idea, que toda la familia tenga también una copia cuando se sienten a la mesa ah y una copia más para su lugar de trabajo, para que sus compañeros sepan que usted se ha decidido, que ha iniciado una lucha contra el sobrepeso o la obesidad, que merece por ello consideración y respeto. Eso es Deben apoyarme, deben colaborar conmigo todos, esto es una cruzada, como si tuviese el valor cívico de denunciar a un narcotraficante.
Pero, lo que parece una telenovela con final feliz, en muchas ocasiones es difícil de cumplir porque aunque es indispensable la ayuda de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo, siempre deben darse prioridad a su propia convicción, a su propio convencimiento. Es decir en el grado de interés por reducir de peso sea prioritario y que la decisión sea firme, con lo que las posibilidades de éxito, se multiplican. El título de este apartado es "Ayudas para cumplir el plan nutricional". Pues bien, ¿Cuáles son esos consejos? Distribuya sus alimentos a lo largo del día, lo que significa hacer "dieta fraccionada": Desayuno, algo a la media mañana, almuerzo, algo a media tarde "onces" y comida. Es decir, comer poco muchas veces, en lugar de mucho pocas veces. En cuanto a cantidad, intente comer un 70% en la primera mitad del día, recordando el aforismo de "desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo" o " de buenas cenas, están las sepulturas llenas", que no son simplemente frases reconocidas, sino que indican una verdad fisiológica; esto es, que el gasto metabólico * aumenta con el ejercicio físico, que obviamente es mínimo en la noche , por tanto el organismo gasta menos calorías en el reposo nocturno y todas las calorías ingeridas son íntegramente "aprovechadas", a diferencia de las ingeridas en las primeras horas del día cuando la actividad física está siempre presente.
Ingiera agua (uno a dos litros al día). El agua no adelgaza, pero produce sensación de plenitud y bebida a sorbos pequeños facilita los procesos digestivos. Hemos dicho agua y nunca bebidas gaseosas dulces. Si tiene dudas sobre la cantidad de comida que está recibiendo, si tiene hambre, si se siente mal siguiendo el plan nutricional prescrito, debe consultar su médico o nutricionista. Antes de hacerlo revise si está cumpliendo con lo previsto. Es buena idea que anote exactamente la cantidad de alimentos consumidos cada día de la semana; es mejor hacerlo a diario, porque los pacientes obesos o con sobrepeso tienen tendencia a olvidar los excesos y sólo recuerdan luego anotar una parte de lo consumido. También es un buen consejo que procure comer siempre en el comedor, utilizando platos pequeños en lugar de bandejas (hay la tendencia natural por lo demás, a comer todo lo que se pone sobre la mesa). Nunca vaya a comprar la comida sin una lista previa y jamás lo haga cuando esté con hambre. Se sorprenderá luego al observar cuantas golosinas y cosas innecesarias ha comprado, sólo por sus paquetes y colores atractivos. Nosotros hemos hecho este experimento: Encargar a dos personas que vayan a un supermercado y compren todo lo necesario para una cena elegante, romántica, para dos personas, sin importar el precio y que lo hagan justamente antes de almuerzo. Y una semana después, con las mismas instrucciones, pero yendo al mercado inmediatamente después del almuerzo. La diferencia es sustancial, el primer día con hambre compraron 16 artículos, por un valor de $85.000, en la segunda experiencia, sin hambre, compraron únicamente 9 artículos que costaron apenas $43.000. Es un ejemplo demostrativo.
Las comidas hipocalóricas se encuentran ya en todos los supermercados y hay incluso cadenas de hoteles y restaurantes (el Sochagota en Paipa, por ejemplo) que indican al lado del plato del menú, la cantidad de calorías que contiene. Si usted tiene acceso a internet, diariamente puede conseguir un menú hipocalórico atractivo. Evite la monotonía, rechace los aportes calóricos sin valor nutritivo y utilice condimentos para encontrar nuevos sabores.
¿ Y piensa hacerlo también mañana y a la próxima semana? ¿Y el próximo año? ¿Se ha duchado hoy? ¿Piensa seguir haciéndolo el año próximo? Usted hace esto a diario sin apenas darse cuenta, como algo normal, como levantarse, como ducharse, o comer como una rutina esto es justamente: El plan nutricional debe ser otra rutina, sin apenas darse cuenta que existe: como usamos anteojos, o como usan tacones altos las chicas no muy altas. No suba a la báscula todos los días; no es buena idea porque el plan no es hacerle perder el entusiasmo. Hágalo máximo una vez a la semana, o espere al control de su médico. Si es mujer y rebajado más de 1 kilo, compare sus medidas, seguramente habrá disminuido casi un cm. de cintura y cadera.
integrarse a un grupo que haga alguna actividad física no competitiva (somos enemigos de las apuestas en el deporte), no dude en ingresar. Inicie su actividad física en forma discreta y aumente la intensidad y duración en forma gradual. Si su peso es excesivo, recuerde que al saltar o trotar afecta directamente los músculos, huesos y tendones de sus miembros inferiores.
Finalmente tenga plena confianza en su médico tratante, no dude en comentarle sus inquietudes sobre el éxito o la continuación del plan que ahora va a iniciar. Si no existe diálogo, si no hay una verdadera "sintonía" entre médico y paciente es difícil lograr buenos resultados. Por parte del profesional se precisa conocimiento y práctica en el manejo de la obesidad y sus complicaciones, los médicos generales deberían asistir a los simposios y congresos que periódicamente organiza en nuestro país ASCOM*.
y por parte del paciente, es necesario que con toda seguridad exponga al médico sus dudas, sus problemas, sus expectativas Es muy importante insistimos, que usted comente a su doctor como es su apetito, si cree que solamente con las comidas fraccionadas puede regularlo, si la comida para usted es una obsesión o si cree que no tiene la capacidad para sentirse satisfecho (a) fácilmente después de una comida normal no dude en comentarlo, porque su médico entonces puede prescribir una importante ayuda para usted: Medicamentos que aumenten la saciedad* y reduzcan el apetito exagerado. Pero es preciso, repetimos, que tenga la confianza necesaria para contar todo a su médico. De ello finalmente dependerá el éxito o el fracaso de su tratamiento.
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