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PRÓLOGO
CONTENIDO Los
anticonceptivos orales han marcado un hito en la historia de la
Medicina. Desde su introducción en 1960 revolucionaron la
planificación familiar y abrieron las puertas para la anticoncepción
hormonal (1,2,3,4). El conocimiento cada vez más exacto del efecto
hormonal en el organismo femenino en general y sobre la función
reproductiva en particular, ha permitido la reducción del contenido
estrogénico y gestágeno, con el fin de reducir o eliminar los
cambios metabólicos adversos, disminuyendo el riesgo cardiovascular
y manteniendo la eficacia anticonceptiva (5,6,7,8). |
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