ACERCAMIENTO PSEUDOHORMONAL: FITOESTROGENOS
Magdalena Durán Jordá*
CONTENIDO |
Los fitoestrógenos son sustancias de origen vegetal que tienen una acción estrogénica
débil y una vida media muy corta.
Constituyen un tema de creciente interés desde que se publicaron los primeros estudios
epidemiológicos en los que se
vinculaba el consumo de soja de las mujeres orientales con variaciones en el ciclo
menstrual y ausencia de los trastornos típicos
del climaterio como las sofocaciones. Se observó también un efecto protector de estas
sustancias disminuyendo el riesgo de
cáncer de mama y otros tipos de cánceres hormono-dependientes, el cáncer de ovario,
endometrio, próstata y colon.
Disminuirían la aterogénesis y también se les atribuyen propiedades antivíricas,
antibacterianas, antihipertensivas y
antiinflamatorias entre otras. Esto explica que los fitoestrógenos son al menos parte de
la razón por la cual los vegetarianos y la
población asiática tienen un índice menor de cáncer y enfermedades coronarias. Las
isoflavonas son la clase más potente de
fitoestrógenos y son casi exclusivas de las legumbres, las judías de soja y otros
productos de soja.
Efectos clínicos de los fitoestrógenos
1. Síntomas de la menopausia: Es sabido que el síntoma más común del
climaterio son las sofocaciones. La incidencia varía
en las mujeres menopáusicas en Europa, afectando a un 70-80%, en Malasia un 57% y de un
18 a un 14% en la China y
Singapur respectivamente. En estos países existe una diferencia significativa en cuanto
al consumo de soja.
2. Enfermedades cardiovasculares: Es sabido que los estrógenos reducen
el riesgo de las enfermedades cardiovasculares.
La menor incidencia de estas enfermedades en países asiáticos comparada con los
occidentales sugiere que los fitoestrógenos
son cardioprotectores. Aunque hasta la fecha hay pocos estudios publicados, todo indica
según sus resultados que el consumo
en la dieta de isoflavonas estrogénicas de la soja (de estructura similar al estradiol),
a una dosis de 20 a 100 mg/día tiene
efectos cardioprotectores al disminuir el colesterol LDL (figura 2).
3. Osteoporosis: Hay una evidencia clara que las isoflavonas pueden
prevenir la pérdida de masa ósea. Un isoflavonoide
sintético, la ipriflavona, utilizado en el tratamiento de la osteoporosis en países como
Hungria o Italia, inhibe la reabsorción de
hueso actuando directamente sobre las células precursoras de los osteoclastos.
4. Fitoestrogenos y cáncer de mama: Existe una menor incidencia de
cáncer de mama en países orientales y del este de
Europa, comparada con la mayor incidencia en países occidentales (figura 3). Ya hemos
dicho que en estos países el consumo
de fitoestrógenos en la dieta es muy elevado. Hirayama en un trabajo publicado en 1986
siguió a 142.875 mujeres durante 17
años, observando una relación entre la dieta rica en soja y un menor cáncer de mama.
Cuando estas mujeres emigran a países
occidentales, si mantienen su dieta tradicional no incrementan el riesgo de padecer
cáncer mientras que sí aumenta el riesgo si
adoptan las dietas occidentales.
5. Otros cánceres: Se ha postulado un papel de protección entre la
dieta rica en fibra y la patogénesis del cáncer de colon.
Los estudios sobre la incidencia de cáncer de colon y consumición de productos de soja,
se hacen también extensibles al
cáncer de recto.
Conclusión
Los efectos beneficiosos de los fitoestrógenos están bien documentados y muchas
pacientes a las que debamos someter por
mucho tiempo a una THS se beneficiarían alternando el tratamiento tradicional con estas
sustancias y por tanto los factores de
riesgo disminuirían.
| Ver más Revistas | Revistas Médicas | Medicina |