¡Exclusivo!
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Claudia García confesó su amor por José Gaviria |
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«ÉL ES EL HOMBRE DE MI VIDA» |
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La protagonista de Amor discos le contó en exclusiva a Tv y novelas, la historia de amor que hace tres años y nueve meses vive con el productor musical, José Gaviria. Claudia le contó en exclusiva a Tv y novelas, todos
los
detalles de la historia de amor que vive desde hace más de tres años con el
productor José
Gaviria. |
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Era apenas una niña cuando sintió un cosquilleo en el estómago al ver por primera vez a José; ella tenía 13 años y él 20, pero como todo se dio en un concurso de porristas, no lo volvió a ver en cinco años. Luego ella empezó a trabajar en Radioactiva y él se daba a conocer con la canción Camaleón, la cual le encantaba a la actriz y por eso la programaba en la emisora. Para ese entonces, Claudia estaba de novia con Humberto Rodríguez el Gato, y cuando José fue a la cadena a promocionar el tema Mamisonga, el cosquilleo que Claudia sintió años atrás, no apareció, pues esta última canción le parecía tan mala y tan grosera que creía que él era así. Por eso, cuando se lo presentaron, no ocurrió nada especial. Pasaron otros dos años, pero esta vez la diferencia fue que desde ese día de la emisora se lo empezó a encontrar en todos los sitios adonde ella iba. En ese lapso, Claudia terminó su relación con el Gato, y como sabía que José era productor, en enero del 98 se arriesgó a llamarlo para que le escuchara un demo, y tan pronto se identificó, él la reconoció y esa misma tarde la citó a su apartamento.
Cuando
ella llegó, el lugar estaba solo. Él la hizo pasar y lo único que vio
Claudia fue un piano, frente al cual él se sentó y se puso a tocar. Las
maripositas en el estómago renacieron, pero ella lo veía tan lejos que
se decía: «No, esto no puede ser,
¿él?, ¡nooo!» Esa tarde conversaron largo y tendido y como a
Claudia le cancelaron una cita que tenía para ir a una discoteca, José
aprovechó y le dijo: «Pues ve
conmigo». Y así fue. Esa noche, pese a que a él no le gustan las
fiestas ni ese ambiente rumbero, se sacrificó por ella y se gozó esa
salida. A partir de entonces, Claudia y José viven esta romántica
historia de amor.
LA CLAVE: RESPETO Y CONFIANZA Claudia recuerda que cuando José estaba por cumplir los 30 años, le entró la llamada “crisis de los 30” y le pidió tiempo. «Estaba como confundido o no se hallaba, y yo lo comprendí y le dije que bueno. Durante seis meses, que fue el tiempo que duramos supuestamente distanciados, nos hablábamos todos los días; él me llamaba a diario, pero yo alcancé a salir con dos personas y creo que él también salió con una muchacha, hasta que le dije: ‘¿A qué estamos jugando? Si nosotros terminamos, entonces no nos hablemos más, porque estamos o no estamos, pero esto así no funciona’» A los pocos días, ella se fue para Miami por asuntos laborales, y cuando menos pensó, él llegó a buscarla allá. Le rogó durante una semana, pero ella no quiso nada. Luego Claudia viajó a México a visitar a su hermana Danna, y también le llegó allá. Hasta que se puso a pensar que si no le interesara, él no haría todas esas cosas, y comprendió que ya le había demostrado lo mucho que la quería, y volvió con él.
Para
Claudia, la clave de su relación es la confianza y el respeto por sus
espacios. Y a pesar de que todavía no han hablado de matrimonio porque
primero quieren realizarse profesionalmente, ella está segura de que José
es el hombre de su vida y el posible papá de sus hijos. «Es mi hombre ideal, es la persona más paciente que conozco, es el que
más me conoce y hasta me interpreta; es correcto, trabajador, tiene
principios morales intachables, y claro, me encantaría llegar con él
hasta la vejez».
De
él le encantan los ojos y las piernas, y sabe, por lo que él le ha
dicho, que lo que más le gusta de ella es la sonrisa. Pero así como se
ven muchas virtudes, también hay cosas que les disgusta el uno del otro.
A ella por ejemplo le parece que José es muy complicado en el sentido de
que se molesta si no encuentra las cosas en su lugar, si no le ponen el
cubierto con el cual debe comerse la fruta, si le derraman el agua por
fuera del vaso, o cosas así. «Él
quiere que en ese sentido todo sea perfecto». Y Claudia por su parte
dice que a él le molesta de ella que también se complica, pero en cuanto
a no encontrarles solución a las cosas.
«Él todo lo ve fácil, le encuentra solución a todo. En cambio yo me
complico la vida por bobadas». Aun así, ella ratifica que están
hechos el uno para el otro.
Un
año ya cumplieron lejos el uno del otro y siguen tan unidos como al
principio, pues consideran que la distancia les ha ayudado a madurar como
personas y a comprender que el amor es tan fuerte como para soportar las
ausencias. Y así como él iba a visitarla cada vez que podía mientras
ella estuvo en México, ahora es Claudia quien lo visita en Miami cada vez
que tiene un fin de semana libre en la novela.
«Ahora
me tocaron los viajes a mí. Y cuando nos vemos, trabajamos juntos,
salimos, nos divertimos, la pasamos rico, porque como llevamos tanto
tiempo sin vernos, disfrutamos al máximo cada minuto». Según Claudia, entre ellos no se puede aplicar el dicho “Amor de lejos, felices los cuatro”. «Antes pensaba eso, pero ahora creo que ese dicho se aplica cuando es una relación muy nueva, pero nosotros ya llevamos mucho años juntos y en nuestra relación existen bases tan sólidas que es muy difícil de desbaratar»
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